Entrevista publicada en el periódico El Zócalo, con motivo de la presentación de mi libro Solo sentir en la FIL Coahuila 2018


Lo que la autora presenta en los relatos breves y poéticos de Sólo Sentir es hablarle a los lectores sobre las relaciones.

Saltillo, Coah.- El erotismo que llena el aire es lo que la escritora Nadia Contreras relata en su libro Sólo Sentir (Paraíso Perdido, 2018), obra ilustrada por Elena Guerrero y que explora esa pulsión que mantiene vivos al cuerpo y al alma.
Contreras en su concepción sobre el erotismo se encuentra colindante con la propuesta que el pensador francés Georges Bataille hizo sobre esta: “el erotismo está en la aprobación de la vida hasta en la muerte”.
“Para mí el erotismo es una relación carnal entre dos personas que buscan la trascendencia más allá del mismo cuerpo. Creo que el punto de ir más allá en la vida y los actos en los que nosotros hacemos, es lo que buscamos en la comunión entre dos personas. Este trascender es lo que valida nuestros actos. En el caso del erotismo no es sólo un asunto de la carne, sino cómo esto nos lleva más allá, y que parte desde el amor”, comentó la originaria de Colima.
Lo que la autora presenta en los relatos breves y poéticos de Sólo Sentir es hablarle a los lectores sobre las relaciones entre hombres y mujeres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, seres que buscan llegar a ese momento culminante y “que parten desde las relaciones cotidianas para llegar a un avance más allá”.
A lo largo de la historia de la literatura el tema del erotismo ha fascinado a cientos de autores, pero han sido las mujeres quienes más han sufrido la censura.
“De entrada hay una reticencia a que una mujer escriba sobre esto y se ha visto a lo largo del tiempo. Pienso que en México y el resto del mundo hay una lucha para liberar estas ataduras para que las mujeres que se dedican a las letras puedan llegar más allá”, concluyó la autora de Figuraciones.


Les comparto el texto que escribí y publiqué en Confabulario, suplemento cultural del periódico El universal, sobre este libro maravilloso de María Baranda
Teoría de las niñas, de María Baranda, es una apuesta poética vinculada a la obra de Henry Darger, artista marginal y autor de The Story of the Vivians Girls…, historia fantástica que vincula infancia y esclavitud

POR NADIA CONTRERAS

Teoría de las niñas (Vaso Roto, 2018), de María Baranda, (Ciudad de México, 1962) se centra en la infancia. Dividido en tres partes y compuesto por un total de 66 poemas, parte de un diálogo directo con el padre, el pintor, y las hijas, que en cada uno de los lienzos-muros, mostrarán sus inquietudes, sus exploraciones, sus miedos. “Creé un mundo, dice Baranda, a partir de unas niñas que son creación de un dibujante, un dibujante que en el poema es mi padre y que inventa todo un mundo; las niñas que se revelan ante su creador y todo lo que le van diciendo como personajes de ese creador” (El Economista, 10 de mayo de 2018).
Lo que me interesa destacar en este texto, es cómo la poeta entreteje una historia que poco a poco se va decolorando, las niñas crecen, sangran, sienten deseo, rechazo, felicidad, dolor, conforman así su propia exploración y su conciencia, para finalmente confrontarse con el mundo adulto. Me interesa también la construcción de esta historia (me refiero a la de Baranda), a partir de otra, la de Henry Darger, artista que invirtió parte de su vida en escribir un libro de más de 15 mil páginas, ilustrado con acuarelas, titulado The Story of the Vivians Girls. Lo anterior es posible por medio de un mecanismo que la poeta trabaja de manera perfecta: la imaginación. Y ésta, junto con el poder de los recuerdos, el encantamiento, el hechizo, le sirve para ensamblar, adaptar el argumento, delimitar los contornos, llenar esos espacios vacíos que intentan empañar lo no visto.
La dedicatoria con la que abre el libro “Después de Henry Darger y de mi padreˮ, nos coloca frente a una voz que parte de las entrañas y nos preparará para la apuesta poética. Luego, el epígrafe de Juan José Saer: “La infancia es el sólo país, como una lluvia primera, / de la que nunca, enteramente, nos secamosˮ, asegura el sentido metafórico del libro. La lluvia está presente a lo largo del libro. Baranda, quien además escribe libros dirigidos a los lectores más jóvenes, entre éstos: Digo de noche un gato (2006), Sol de los amigos (2010), a diferencia de otros de sus libros como Arcadia (2009), de largo aliento en el que los versos, las pausas, los ritmos, transgreden al poema y lo reacomodan, en Teoría de las niñas apuesta por el poema breve, en verso y en prosa. De esta manera, la poeta nos coloca en medio de la habitación donde el pintor crea su cosmos (recuerdos, ensoñaciones) y el acto de mirar implica, dentro de la historia, un punto de quiebre: “Entra mi padre. / Se pone una cuchara de metal en el ojo / para mirar de súbito, el tiempo / en la superficie de todas las raíces”.
El padre, construye el escenario: “traza un muro, luego otro. / Ordena las partículas que ve en las repisas, / cajones / al filo de la cama donde sueña”; el padre, convoca o invoca desde la palabra, la presencia de los niños. Los niños en el dibujo son niñas. La metáfora nos lleva a la historia de Henry Darger, las niñas de sus acuarelas dotadas de un pequeño pene tal vez por el desconocimiento de este sobre la anatomía femenina o por inspiración en el Niño Jesús que veía en sus diarias visitas a la iglesia. Baranda, sin embargo, cambia la historia y así conforma el mundo interior del pintor y el mundo de las niñas que poco a poco tomará su propia luz, sus propios colores; cada verso puede considerarse un episodio del juego imaginativo. Así, por ejemplo, en el poema tres de la primera parte, atestiguamos la primera intención de su esbozo: “Niñas de sal / —se perciben— como una colmena de ángeles plurales”. En el poema once de la segunda parte, las niñas, esas Vivianas de Darger, configuradas íntegramente, son conscientes de sus sentimientos, su soledad, su resignación. Veamos: “Las niñas busca retazos de memoria / en túneles de lumbre / donde el blanco es un pájaro, el amarillo / la fusta de las flores masculinas. // La voz es infinita cuando se busca un nombre”.
En determinados momentos, las historias se encabalgan para hacer posible otro sueño, otra revelación o encantamiento; historias que se entretejen y pintan otro lienzo: “… Se escucha un rugido de bestia / donde comienzan los sueños”, “Sus sueños parecen colas de serpientes, / cascadas de carneros en forma de peces / y ballenas en palabras”. Sin embargo, la imaginación es un territorio imperfecto, cruel, trágico. Las niñas conocerán un mundo diferente e inocente que el del adulto, no obstante, en el segundo apartado del libro, se vuelve decididamente doloroso. En un diálogo entre el yo poético, el padre y las niñas, el universo se torna oscuro y cada lienzo registra el dolor, la sangre, la soledad, la miseria, el olvido: “Nadie las mira, / como nadie mira nunca a los muertos / caídos al borde / del camino”. Es como si llegara el fin de la infancia donde no se permite jugar, imaginar, inventar, reír, indagar y sólo se debe recoger lo que sobra, lo que en algún momento fue encantamiento, hechizo. Es lo que ocurre en el primer poema en prosa del último apartado: “El dibujante toma la escoba. Lentas apariciones del polvo en las esquinas. Desgarraduras. Piensa en el papel y en aquellos cuerpos en fuga. Basurales para la risa”. Y continúa: “Las niñas son lo inmaterial, sustancia interior del mundo a su imagen y semejanza. Dios escucha. Dios es polvo. Dios cae lento a las cinco de la tarde inclinándose sin el peso de plomo de su cuerpo. Cae a fondo”.
Las niñas se muestran pero van desapareciendo. La imaginación es aniquilada por el discurso de lo real o lo que es posible y el hechizo se desgarra: “Al principio hubo un bosque en sus ojos y un hombre sin figura que ahora sueña el sueño de su historia. Compone fechas, fábulas, retazos que ejecutan la memoria entre los hilos del escombro…”. La edad es fuerza de contradicciones. Muy contrariamente a lo que se dice de la edad adulta en donde todo está medido por la razón, la sabiduría, la posibilidad de la dicha y la felicidad, será la edad adulta la que pisoteará nuestros esfuerzos para volver a la edad “poética” de la infancia, ese paraíso de fuerza imaginativa. Baranda plasma la siguiente idea: “Lo que ya fue es un remordimiento en cada ojo, una mirada en una sola línea y el duelo endecasílabo en la llanura buscada por las niñas. Hay un bosque. Es cierto, pero el dibujante lo guarda para decir: hubo entonces, hubo entonces, lo sé, lo hubo”.
La poesía de María Baranda es, por medio de la imaginación, encantamiento, hechizo. Es así su espacio poético, su estrategia empleada para construir el reino de la infancia, su lenguaje, un lenguaje perfecto, limpio, como el de Gorostiza en Muerte sin fin y el de Octavio Paz en Blanco. Esta preocupación por el lenguaje, su reflexión y el hecho de asumir el quehacer literario desde la condición femenina, no es exclusivo de Baranda. Pienso en otras poetas mexicanas como Ana Aridjis, Gloria Gervitz, Elsa Cross, Coral Bracho, Verónica Volkow. Así como en El jardín de los encantamientos (1989), Los memoriosos (1995), Dylan y las ballenas (Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, 2003), el encantamiento, evocará el paraíso poético y la imaginación y la ensoñación configurarán esta Teoría. Surgen muchos otros símbolos: la yegua (que en el caso de Parménides lo transporta de la realidad a la fantasía); los lienzos-muro, lienzos-libro; la sangre menstrual y las serpientes (evoco aquí el poema “Usted nunca ha partido” de María Auxiliadora Álvarez); y la habitación, no como una construcción cerrada, si no como el universo que se inserta en la memoria colectiva, donde desafortunadamente los caminos para llegar a la felicidad se distorsionan. Y la poesía, es posible vía de salvación.
FOTO: Teoría de las niñas, María Baranda, México, Vaso Roto, 2018, 80 pp./ Especial

Después de un receso, retomamos nuestro concurso #EscribirPoesía. Observa la fotografía que antecede a este texto.
a) Piensa en esta imagen e intenta relacionarla con un episodio de tu vida.
b) Recuerda cada detalle de ese episodio; abre tus sentidos: huele, escucha, siente... Recuerda cómo llegaste a ese instante de tu vida.
c) Hagan que el momento en cuestión les cuente algo más, por ejemplo: ¿qué hay más allá de la misma imagen? ¿más allá del momento mismo en que alguien hizo la captura?
d) Escribe tus impresiones sobre ese momento. No te preocupes si las ideas de lo que escribes están desordenadas, lo importante aquí es la confesión que lograrás con el objeto en relación con tu vida.

VIGENCIA DEL CONCURSO 

El ejercicio cierra el sábado 8 de septiembre de 2018. Los autores de los poemas mejor realizados recibirán un diploma virtual y los poemas se publicarán en la revista Bitácora de vuelos

Usa la sección de "Comentarios" para escribir el poema o los poemas. Los mensajes se moderan, te pido un poco de paciencia para que los veas publicados.  

INVITACIÓN

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Periódico Entretodos, realizó a varios artistas y promotores culturales de Torreón, una entrevista relacionada con el quehacer cultural. Comparto mi aportación y, al final de ella, dejo el link, para que pueden descargar de Google Drive, la publicación. 

Periódico Entretodos [PE]: Una vez que tanto a nivel federal como municipal se votó ya por las autoridades de gobierno, ¿qué proponen, en concreto, para que uno y otro nivel de gobierno incentive, modifique, transforme y promueva en términos reales y de resultados el quehacer cultural?
Enumero algunas ideas:

  1. Hace falta una visión integral en cuanto a agenda cultural se refiere. Debe existir comunicación entre las distintas dependencias de gobierno, para poder hacer un proyecto que, aun partiendo de las diferentes necesidades de cada comunidad, pueda ejecutarse ampliamente.
  2. Es necesario mirar hacia los municipios, los ejidos, las comunidades pequeñas, las comunidades indígenas. Nadie debe quedar exento de los programas culturales.
  3. Revisar cada mecanismo que se usa para hacer llegar el arte y la cultura a la población, eliminar aquello que no funcione y crear nuevas estrategias, hablo de optimizar recursos, racionalizar si es necesario, aprovechar la sinergia que se pueda lograr entre los involucrados, utilizar de manera responsable la infraestructura ya existente, buscar la transversalidad en las propuestas. No sólo hacer festivales, o conciertos, o presentaciones o conferencias de relumbrón, sino que éstos verdaderamente contribuyan al desarrollo cultural, social y económico.
  4. Independientemente de las ideologías partidarias, preferencias sexuales y religiosas, se debe aprovechar también la energía, la creatividad de artistas, promotores, talleristas, compañías, sean individuales o colectivos, locales, para apoyar el fortalecimiento integral de la cultura, en los diferentes sectores de la sociedad, haciendo hincapié en aquellos más vulnerables: casa hogar, hospitales, migrantes, presos, etc. Por supuesto, retribuyendo económicamente el trabajo.
  5. Una de las cosas que no debemos olvidar, es el trabajo que se puede hacer con niños y adolescentes, quienes en la edad adulta, serán los futuros consumidores de las artes y la cultura.

[PE]: El tema de cultura ¿debe y tiene que pasar por el "factor" dinero? ¿No es también compromiso y responsabilidad generarla desde otras posibilidades?
Nadia Contreras [NC]: Este es un tema, por siglos, polémico. Si mal no recuerdo en los siglos XVI y XVII fue cuando diversos pensadores se dieron cuenta que las actividades artísticas, pese a su valor intrínseco, constituían una “desviación del uso del capital”. A partir de este momento se desarrollan diversas teorías para justificar o para definitivamente rechazar tal desviación. Mi opinión parte de que las secretarías de cultura, los institutos, las direcciones, forman definitivamente parte del organigrama de los gobiernos, por ello, deberíamos pensar seriamente en mecanismos que hagan autosuficiente el trabajo de las artes y la cultura para que poco a poco dependamos menos de los recursos del estado. Es decir, hacer uso efectivo de la combinación, iniciativa privada, organizaciones o particulares y mercado.
El trabajo con adolescentes y jóvenes me lleva a plantear siempre varias interrogantes: ¿Por qué no apostarle a la educación artística desde la edad temprana? ¿Comenzaríamos así a modificar la manera en que los niños y los adolescentes perciben el arte, sensibilizaríamos su percepción sobre el mundo que les corresponde vivir? Tal vez si sucediera, nos llevaría a ahorrar en asuntos del delito y a lograr públicos más fieles a las manifestaciones artísticas. Es decir, tendríamos siempre un público para la cultura de calidad. Los padres de familia, las escuelas, deben ser un factor determinante al compartir su gusto y pasión por las artes, llámese pintura, escultura, literatura, danza, etc.
Hablo de enfocar los dineros públicos a proyectos dirigidos principalmente a este sector de la sociedad. Hace días leí una nota en La vereda (https://goo.gl/1jLYhH)  y me pareció acertado el programa de “CreArte, 2018 Torreón”. Ves la participación de los niños y dices es una maravilla porque si seguimos insistiendo, lograremos ya por educación, necesidad, gusto, la participación del grueso de la población en diversos eventos, y un público, por supuesto, consumidor de propuestas artísticas de alto nivel.
La polémica tiene su sentido desde el punto de vista en que se vea. No me parece mal la aportación que hacen las dependencias de la federación o de los estados para la cultura y las artes, además son una parte de nuestros impuestos. Incluso, son un buen empujón para los jóvenes que se inician en las artes. En literatura destaco por ejemplo el Programa Tierra Adentro, que abre puertas, como así sucedió cuando publicaron uno de mis primeros libros. Son un aliciente, sin que esto nos lleve al término “precariedad”. Lo que importa aquí, es no depender solamente de estos recursos e interesarnos en una participación cada vez más decidida, más diversa, de empresas, particulares, organizaciones. Finalmente, los creadores y artistas, deben tener la certidumbre del trabajo remunerado.   

[PE]: Pareciera que hay espacios e instancias culturales y artísticas para creadores(as) afamados(as) y no para toda la sociedad en general. ¿Cómo corregir esto? ¿Cómo armonizar este punto?
[NC]: Olvidar a los artistas locales es una práctica común y más por ese supuesto de calidad: “es mejor si viene de fuera, si es extranjero”. Y no solo se aplica al arte, es como una regla de consumo, es decir, una tendencia homogeneizante resultado del mundo global. La presencia del artista foráneo es tan importante como la del artista local y más cuando el artista foráneo comparte a manera de taller, seminario, charla, etcétera, sus experiencias. Es decir, la experiencia global, por decirlo de algún modo, aplicada en un contexto local, vinculándose así el proceso artístico de uno y de otros. No hablo aquí de los artistas esos que de pronto aparecen, sino de un plan para cruzar experiencias artísticas. Son mecanismos que ya se realizan en Coahuila y que pueden a mediano y largo plazo, dar buenos resultados. Además, el uso de las herramientas digitales, facilitan estos encuentros. Seminarios, talleres, cursos, que se imparten en línea.
Los artistas locales deben involucrarse en la activad cultural participando en las diversas convocatorias o iniciativas que a lo largo del año se abren a través de las Secretaría de cultura y, las direcciones o los institutos. Convocatorias a certámenes, publicación de obra, participación en eventos culturales. Por parte de la Secretaria de Cultura del Estado, se tiene un abanico amplio de posibilidades para hacer presencia en diferentes momentos. Por ejemplo, circulan en internet las convocatorias para participar en la FIL Coahuila, para propuesta editorial, para formar parte del Festival Internacional Julio Torri. En junio, cerró la convocatoria del PECDA. Pensemos también en los concursos de poesía: Manuel Acuña y Enriqueta Ochoa. Agreguemos a los mencionados el trabajo que se hace en las universidades, el trabajo de los medios de comunicación que también son parte de la oferta cultural. Hay que considerar lo que realiza cada municipio en este rubro porque también sus ofertas son amplias.
Se comete un error cuando se desiste en participar a través de estos mecanismos, que no son los únicos, pero que son una parte de la estructura cultural. Se dicen que están arreglados, que corresponden a grupos, que los jurados, que los organizadores. Sin embargo, la participación es importante para disminuir estas incidencias. Si no participamos, si no nos involucramos, dejamos el camino libre para que se sigan efectuando las mismas mañas, sin embargo, si participamos, si lo hacemos presentando proyectos de calidad, viables, que cumplan con la parte de la retribución social, obligamos a cambiar las reglas del juego, además de incidir en la manera en que se deben repartir los dineros públicos. Una repartición reflexiva, crítica. Puede ser esta una forma de equilibrar la presencia del artista foráneo con la del artista local, considerando pagos justos para ambas partes.

[PE]: ¿Qué hacer con la falta de diálogo entre instituciones, instancias, promotores culturales y creadores artísticos? ¿Cómo lograr romper ese obstáculo? ¿Es necesario que haya diálogo entre las partes? ¿Por qué si y por qué no?
[NC]: Claro que es necesaria la comunicación entre cada una de las partes. Explico mis razones: Se habla de poner en práctica dinámicas que “extrapolen” el trabajo colaborativo. ¿Cuándo se ha convocado a los artistas, hablo de músicos, pintores, literatos, etcétera para plantear nuestra visión, proyectos, inquietudes, propuestas, ante las “autoridades” culturales? Es un vicio que veo sobre todo en los municipios, celosos unos de otros, y más si se trata de preferencias partidistas, formas de trabajo, o riñas felonas.
Además de que los proyectos se hacen para periodos de gobierno, sí hace falta crear un sistema de comunicación con la intención de crear redes de trabajo colaborativo. Enumero mi propuesta para incentivar el diálogo entre las partes:

  1. Mecanismos eficientes de creación y comunicación. El Facebook y el Twitter funcionan, desafortunadamente, como meros espacios de información, en este caso, me refiero a que dentro de la comunidad artística, será interesante contar con espacios enfocados a la construcción de propuestas o documentos (foros de trabajo colaborativo, charlas, coordinación de talleres, etc).
  2. El trabajo con base en las habilidades y el perfil de cada creador. A unos se les facilita el uso de la tecnología, a otros no, por ello, crear también las herramientas necesarias, para involucrarlos y que formen parte de la construcción y ejecución de un plan cultural acorde a su experiencia.
  3. No limitar sólo a promover portales, asistir a una exposición, a convertirnos en productores. Debemos generar espacios de trabajo colaborativo que permita al interesado, a ese público amante de la cultura y de las artes, a consumir lo que hacemos.
  4. Hay una frase muy cruel pero que es justo aplicar en la comunicación y en el trabajo colaborativo: “No toda la contribución es bienvenida”.  Lo que quiero decir es que no hay que perder de vista los objetivos, el plan, la visión de cada proyecto que se elabore. Si vamos a realizar proyectos que sólo hagan ruido, que acaparen momentáneamente las cámaras y las luces de los reflectores, pues estamos distorsionando la esencia del trabajo. Se debe tener el control de lo que se hace, se ofrece, en todo momento.
  5. No centralizar el trabajo en unos cuantos, de ahí que hablemos de grupos, colectivos, organizaciones, etc. Reforzar la cooperación entre ellas, no elitizar, y que exista transparencia en todas las prácticas. Como dije, la comunicación es necesaria y más aún saltar ese gran obstáculo que entorpece el trabajo cultural.

[PE]: En tu opinión ¿la cultura obedece a intereses personales, de grupo, de partido o ideológicos? ¿Cómo debería ser según tu experiencia?
[NC]: La cultura obedece más a la experiencia humana, la manera en que las personas, sea de manera individual o perteneciendo a un grupo, se posicionan, se relacionan, se definen dentro de una sociedad. Independientemente de que nos llamemos conquistados o conquistadores, la cultura va más allá de un interés personal, de grupo, de partido, e incluso ideológico. Lo digo, porque la cultura busca la relación entre cada uno de los ámbitos de la sociedad, para finalmente lograr la interculturalidad.
Vuelvo a mis alumnos y veo que responden a determinados casos, de una manera o de otra. Y esto tiene mucho que ver con la cultura, con esa transmisión que abordé cuando respondí a la primera pregunta. No se nace con cultura, se aprende a lo largo de los años, y es en ese proceso de socialización que se logra una identidad. ¿Quiénes están involucrados en el proceso?: la familia, la escuela, la religión, los medios de comunicación, las instancias culturales (vuelvo a ese aprendizaje del que también hablé), los creadores artísticos. Desafortunadamente ahora la cultura está condicionada por medios o grupos, sin embargo, el individuo debe ser capaz de reflexionar para crear un entorno de comunicación intercultural eficaz. La cultura es pues un puente de comunicación, en mi caso, en el salón de clase y en otro momento, a partir de mi trabajo literario, en donde se facilita el intercambio, la experiencia, las emociones, los sentimientos, los sentidos sobre nuestra sociedad, el mundo, sobre nosotros mismos y los otros.

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Publiqué en Escritoras Mexicanas mis comentarios sobre la novela Conejas de Marcela Zárate. También, pueden ver el video de la lectura en el canal de YouTube del proyecto Bitácora de vuelos.

La historia, el testimonio y el simbolismo en la novela Conejas de Marcela Zárate

La novela Conejas (Aurora Boreal ebook, 2017) de Marcela Zárate se funda en dos ejes: el pasado y el futuro. Es una novela que, por un lado, nos obliga a mirar lo que somos, es decir, ese cúmulo de experiencias como resultado del entorno familiar y social, cada una de nuestras aspiraciones, sueños, deseos, aquello que obligadamente hemos olvidado o pretendemos olvidar, y por el otro, la mirada hacia ese futuro al que nos aferramos con la idea de construirlo positivamente, deslumbrado por la dicha y la felicidad. En la cuarta de forros se explica el momento en que colindan los dos personajes protagonistas de Zárate: “Natsuki y Elisa se conocen en un avión que va a Fukuoka, Japón. Mientras platican sobre sus historias personales, entre nubes y sobre el Océano Pacífico, ambas descubren las razones que las han llevado a realizar esta travesía al otro lado del mundo: saltar a un final y a un inicio”. Continuar leyendo


Comenzaré a publicar mensualmente en Liberoamérica; agradezco a sus editores este espacio. Para iniciarme publiqué algunas reflexiones en torno al libro El entusiasmo de Remedios Zafra. 

El sujeto creador aniquilado. Reflexiones en torno al libro “El entusiasmo” de Remedios Zafra

Si nos dejamos llevar por la fascinación de la tecnología, volamos. La tecnología, en espacios infinitos y minúsculos (la microcirugía, por ejemplo), revienta la mente por más serena que sea, por más mesurada. La tecnología, puesta por ejemplo, en cualquier dispositivo móvil, es una puerta y basta abrirla para entrar en un mundo donde cada dato, cada protocolo, representa la elección de la persona que queremos ser o el giro que estemos dispuestos a otorgarle.

Hasta este punto, todo es perfecto. Remedios Zafra, en su libro El entusiasmo, Premio Anagrama de Ensayo 2017, revierte este hechizo. Nos jala de los cabellos y nos sienta (es un libro que no podemos leer de pie) a mirar la otra cara de esta relación que inició décadas atrás. Ella a su vez, la retomará a partir de la Sibila, personaje que cruza lado a lado el libro. Pero la Sibila de Zafra no predice el futuro, don que le era atribuido por griegos y romanos. La Sibila, vive el futuro, es decir, el ahora, y tiene el nombre de cada uno de nosotros, y tiene aspiraciones creativas y pocos recursos. Continuar leyendo