
Este 04 de marzo participé como moderadora en el conversatorio “Las que escribieron antes, las que escriben ahora”, una actividad organizada por el Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón y la Coordinación de Literatura, dentro del Encuentro Cultural “Las mujeres toman Torreón 2026”.
La mesa reunió a cuatro escritoras: Rosario Ramos, Claudia Soto, Magdalena Guerrero y Myrna del Carmen Flores. Cuatro voces distintas que, frente al público, fueron abriendo poco a poco el universo de su escritura: cómo empezaron, qué leen, qué recuerdos o preguntas las motivaron a escribir.
Como suele pasar cuando varias escritoras se sientan a conversar, surgieron temas que atraviesan muchas experiencias de escritura femenina: la memoria familiar, los silencios heredados, la identidad que se busca y se reconstruye, y ese impulso casi inevitable de narrar lo vivido.
Mi intención al moderar la mesa fue simple: abrir espacio para que cada autora pudiera hablar no sólo de sus libros, sino del origen emocional y biográfico de su escritura.
La primera en tomar la palabra fue Rosario Ramos, quien comenzó recordando una lectura que la marcó cuando era muy joven. “Recuerdo en mis tiempos de secundaria haber leído en literatura la novela Cumbres borrascosas de Emily Brontë. A propósito que ahora está de moda la película, pero dicen que no vale la pena. No la he visto ni la quiero ver. Pero a mí la novela me encantó. Yo sufría con el enamoramiento, claro que sí. Yo todavía sigo sufriendo por eso también.”
Con los años descubrió algo que, según contó, le abrió otra puerta de imaginación: detrás de aquella novela estaba una de las hermanas Brontë. Y no una, sino tres. “Lo que más me sorprendió después fue enterarme que eran tres hermanas Brontë las que escribían. Y yo dije: ‘Oh, las tres son escritoras’. Entonces pensé: ‘Pues yo también puedo serlo’.”
Su relación con la lectura siguió creciendo con el tiempo. Durante la maternidad comenzó a leer a las primeras feministas estadounidenses, textos que influyeron profundamente en su manera de pensarse a sí misma. “Durante la maternidad yo leí a las primeras feministas en Estados Unidos que me inspiraban a mi crecimiento personal. Entonces, leyendo a ellas comencé a entender que no solo escribía, sino que yo también podía ser escritora.”
En ese recorrido también apareció una figura decisiva: su madre. Rosario recordó que siempre le han atraído las historias familiares y que muchas de ellas nacían de largas conversaciones con ella. “Siempre me han gustado las historias familiares. Eso era lo que hacía con mi mamá, preguntarle. Ella también fue inspiración para mí porque fue una gran lectora y también le gustaba mucho escribir.”
Entre sus influencias mencionó también a Rosario Castellanos, especialmente su poema Meditación en el umbral, donde encontró una mirada distinta sobre la experiencia femenina. “Descubrí que la mujer podía explorar otro modo de ser humana que fuera diferente al que dictaba la sociedad cerrada y patriarcal. Otro modo de ser humana y libre. Las ideas feministas de Rosario Castellanos me parecieron valientes, subversivas, revolucionarias en el lenguaje y en el discurso.”
La conversación siguió con Magdalena Guerrero, quien eligió presentarse desde un lugar inesperado: el silencio. Aunque estar en esa mesa representaba un privilegio, explicó que el silencio había sido una presencia constante en su formación. “Quiero presentarme hablando de algo que parece contradictorio: el silencio. Habiéndome invitado y sintiendo que es un privilegio tomar la palabra en este contexto, porque el silencio fue algo que me formó y me conformó a lo largo de mi vida.”
Ese silencio, contó, tenía muchas capas. Parte provenía de su carácter, parte del entorno familiar y otra de las condiciones sociales en las que creció. “Mi infancia y mi primera juventud fueron de silencio, un poco por personalidad, otro poco por familia, otro más por mi condición de mujer y por el entorno. Así eran las cosas.”
Durante su formación llegó a sentir que no tenía derecho a producir conocimiento. “Entendí que no se consideraba a los niños capaces de generar conocimiento. Yo no pertenecía a los que tienen la palabra y esa palabra tiene valor.”
Salir de Torreón para estudiar fue, en ese sentido, una búsqueda de libertad intelectual. Recordó que cuando era joven las opciones universitarias en la ciudad eran pocas y ninguna le resultaba atractiva. Por eso decidió presentar su examen en la UNAM y comenzar su vida allá.
Sin embargo, explicó que su verdadera voz no apareció dentro de las estructuras académicas, sino en otro territorio mucho más íntimo: la poesía. “La llegada a una voz propia no me fue dada por las estructuras académicas. Me la dio la poesía. Porque la poesía permite hablar de la vida, de los sentimientos, de las pasiones.” Para ella, la poesía es justamente ese lugar donde aquello que parece imposible de decir encuentra una forma de revelarse. “A través de la poesía se puede mirar lo no decible.”
Después participó Claudia Soto, quien habló de la duda como una especie de motor permanente de su escritura. A diferencia de otros escritores que comienzan muy jóvenes, contó que su relación formal con la escritura empezó durante la universidad. “Creo que empecé un poco tarde en la escritura en comparación con otras personas que dicen que escriben desde la secundaria o desde la primaria. Yo empecé en la universidad a escribir de manera formal.”
Eso no significa que antes no existiera la inquietud. Desde niña ya sentía curiosidad por las historias, aunque todavía no pensaba en escribir de forma profesional.
Cuando se le preguntó desde qué conciencia escribe hoy, respondió con absoluta honestidad: “Creo que escribo desde la duda. Todo el tiempo dudando si lo que escribo vale la pena, si merece ser leído por otras personas.”
También reflexionó sobre algo que muchos escritores reconocen: las heridas y las curiosidades personales que terminan alimentando la escritura. “La mayoría de los escritores tenemos curiosidades y heridas que de alguna manera se sanan a través de la escritura.”
En sus textos aparece con frecuencia una pregunta que regresa una y otra vez: quiénes somos cuando nadie nos ve, quiénes cuando estamos con otros y quiénes decidimos ser.
Aunque sus historias no son autobiográficas, reconoció que inevitablemente nacen de experiencias propias. “Siempre recurrimos a la vida que tenemos y a las experiencias que hemos pasado para poder expresarnos a través de la escritura.”
Myrna del Carmen Flores, habló de la escritura como una necesidad vital. Comentó que hasta ahora ha publicado tres novelas y dos antologías de cuentos, además de participar en varias compilaciones colectivas. Durante su participación agradeció el apoyo que ha recibido de la escritora Mónica Cabazos en su trayectoria. “Siempre me gusta agradecer a Mónica Cabazos, que me ha apoyado mucho para lograr más cosas dentro de mi carrera como escritora.”
Cuando se le preguntó qué parte de su identidad desaparecería si dejara de escribir, su respuesta fue inmediata: “Si yo no escribiera, sería un caos. Mi mente es una cascada de ideas. Mi interior está lleno de ideas que necesitan salir.”
Habló también de la relación íntima que establece con sus personajes. “Cuando confluyen mi interior y el exterior nacen los personajes. Ellos me van dictando su historia. Y llegan a ser tan entrañables que cuando termino una novela los extraño.”
Su reflexión final fue clara y contundente: incluso si nadie pudiera leerla, seguiría escribiendo. “Si se prohibiera que alguien me leyera, yo seguiría escribiendo. No importa si nadie me puede leer. Porque la escritura es parte de mi identidad.”
Entre los momentos más entrañables estuvo la lectura de obra propia que realizaron las escritoras.
Rosario Ramos leyó un fragmento de su libro Tolvaneras en el tiempo (Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón, Col. Viento y arena 2025), una obra de autoficción en la que una abuela narra su vida a su nieta, recordando especialmente la década de los años sesenta y los cambios sociales que marcaron ese periodo. El pasaje describía su llegada a la universidad en 1966, cuando era una de las pocas mujeres dentro de un grupo dominado por hombres, y reflexionaba sobre las diferencias entre las dinámicas sociales de entonces y la violencia de género actual.
En el caso de Myrna del Carmen Flores, la lectura fue un fragmento inédito de la novela que actualmente se encuentra escribiendo, centrada en la historia de una abuela cuya vida comienza a reconstruirse después de su muerte dentro de la trama. El pasaje leído, titulado “Espejo”, presenta a una joven que descubre su embarazo y reflexiona sobre su libertad, sus decisiones y los sueños que todavía desea cumplir.
El turno de Magdalena Guerrero estuvo dedicado a la poesía. Sus textos se centraron en el tema del silencio y la voz femenina, reflexionando sobre el silencio impuesto por el entorno —la familia, la sociedad o la historia personal— y sobre cómo la escritura se convierte en un espacio para recuperar la palabra. Su lectura tuvo un tono íntimo y confesional.
Por su parte, Claudia Soto leyó un fragmento de una obra dirigida al público infantil y juvenil. El pasaje abordaba la búsqueda de identidad de un personaje joven que intenta comprender quién es y cuál es su lugar en el mundo. A través de elementos imaginativos y simbólicos, su lectura exploró temas como el crecimiento, la memoria y el descubrimiento personal.
Más allá de la diversidad de estilos y trayectorias, la conversación entre estas autoras no fue sólo un intercambio literario, sino también una forma de pensar juntas lo que significa escribir siendo mujer en distintas generaciones. En ese diálogo aparecieron experiencias, obstáculos y búsquedas que, aunque nacen en contextos diferentes, muestran ciertas continuidades en la manera en que las mujeres construyen su voz dentro del ámbito cultural. La mesa se volvió así un espacio de reconocimiento mutuo, donde la palabra no sólo compartió procesos creativos, sino también fragmentos de historia personal y social que atraviesan la escritura de las mujeres.

Pueden ver la transmisión de esta mesa AQUÍ
***
¡Agradezco sus aportaciones en la sección de comentarios! Ten paciencia, los comentarios en esta página se moderan. Te invito también a formar parte del grupo #EscribirPoesía en Facebook. Ya somos más de 2, 000 miembros.
.png)




0 Comentarios
NO PERMITIMOS MENSAJES ANÓNIMOS. ¡Queremos saber quién eres! Todos los comentarios se moderan y luego se publican. Gracias.