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Mostrando entradas de junio, 2017

Concurso #EscribirPoesía No. 2 Sentido literal y metafórico

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Uno de los caminos que emplea la poesía para mostrar lo que el poeta observa, es pasar del sentido literal al metafórico. El meollo de la poesía es esto, así de simple. Pasar el sentido habitual, el del habla común, por decirlo de algún modo, al asombro. Y en todo, podemos encontrar poesía, cualquier objeto, marca, situación, es útil. Julián Herbert, por ejemplo, escribió un poema maravilloso titulado "McDonald's" que inicia así:

Nunca te enamores de 1 kilo
de carne molida.

Haremos un experimento en el que utilizaremos primeramente un sustantivo (puede ser cualquier cosa como un libro, el celular, la hora, el ocaso, la tijera, la mermelada, la luna). Y posteriormente, vamos a establecer una comparación (usaremos el nexo “como”). Ejemplo:

Si me quedo con el sustantivo Luna, mi ejercicio, retomando un verso de Píndaro, quedaría así:

La luna como el ojo de la noche 
Lo importante en este ejercicio es tomar todas las cosas comunes, cotidianas, sean del trabajo, la casa, la c…

Respirar bajo el agua

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Desde niña he tenido un sueño recurrente. Voy caminando por la calle y de pronto ésta comienza a llenarse de agua. En el sueño pierdo la calle y camino dentro de una alberca. No busco salir a flote, no pongo ningún tipo de resistencia. Es una especie de condena que debo cumplir justamente así. El sueño, con los años, ha agregado y quitado elementos. En esta ocasión, el agua alcanza mi cintura, mis brazos, el cuello, hasta que finalmente, quedo debajo del agua. No veo qué vestimenta porto, sólo veo la pared de la alberca que dentro del agua es un reflejo, un estallido. Despierto con la respiración entrecortada y muy pocas veces con un grito. El sueño volvió, la muerte por agua y también aquel poema de T.S. Eliot, que forma parte de su libro La tierra baldía (1922, 1923).
Muerte por agua
Flebas el fenicio, muerto hace dos semanas, No recuerda ya el grito de las gaviotas, ni la mar profunda y agitada No recuerda las pérdidas ni las ganancias. Una corriente Bajo el mar llevó sus huesos entre mu…

El libro electrónico y la lectura

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Alumnos del Colegio Aleman para la materia de Metodología de investigación me hicieron esta entrevista. El tema: El libro electrónico y la lectura. Independiente de su valía, la dejo aquí como un cúmulo de reflexiones más sobre este tema maravilloso.

Entrevistador (E): ¿Cuándo se acercó a la lectura?
Nadia Contreras (NC): Comencé tarde, propiamente en secundaria. En casa te diré que no hubo muchos libros, sólo tres: La biblia, Mi ángel de la Guarda y un libro que mi madre me regaló cuando entré a secundaria. Se llamaba La muchacha y la pureza. Lo perdí, supongo; cambiar de residencia en repetidas ocasiones trae muchas pérdidas. Sé que algún día lo volveré a encontrar quizá en alguna librería de viejo.
         Entré en secundaria y pese a que era medio extraña, la directora y maestra de español, me eligió para los concursos de declamación. Tengo muy buena voz (como te habrás dado cuenta). Ahí comencé a leer poesía. El primer poeta que leí fue Amado Nervo. Me impresionó mucho su libro…

Concurso #EscribirPoesía No. 1 Mirar dentro y fuera de la fotografía

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En el proyecto #EscribirPoesía comenzaremos una serie de ejercicios que tienen la intención de motivar la escritura a partir de la mirada. Es decir, para escribir poemas tenemos que aprender a mirar las cosas con ojos distintos. Observa la siguiente fotografía:


a) Piensa en esta imagen e intenta relacionarla con un episodio de tu vida.
b) Recuerda cada detalle de ese episodio; abre tus sentidos: huele, escucha, siente... Recuerda cómo llegaste a ese instante de tu vida.
c) Hagan que el momento en cuestión les cuente algo más, por ejemplo: ¿qué hay más allá de la misma imagen? ¿más allá del momento mismo en que alguien hizo la captura?
d) Escribe en primera persona tus impresiones sobre ese momento. No te preocupes si las ideas de lo que escribes están desordenadas, lo importante aquí es la confesión que lograrás con el objeto en relación con tu vida.

Si te animas, comparte tu texto en la sección de mensajes. Se publicará cuando lo apruebe el administrador.

Imagen | Pinterest

Silencios

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La palabra “silencio” se hunde en mis entrañas. Si escribimos en el navegador la palabra “silencio”, éste nos arroja dos conceptos: 1) Estado en el que no hay ningún ruido o no se oye ninguna voz, 2) Ausencia de noticias o palabras sobre un asunto. Si leemos así, de corrido, dichos conceptos parecen positivos; el primero, podemos suponer, nos habla de un momento de descanso y el segundo, de quedarse al margen de los acontecimientos del mundo, sus catástrofes. Si leemos por segunda o tercera vez sus definiciones, nos damos cuenta que la palabra “silencio”, de frente al nivel de violencia en que vivimos y sabiendo que no se ve forma de transformar la situación, es mucho más agresiva, despiadada, mutilante. Puede parecer irónico, pero para entender mi punto de vista, pensemos en todo aquello que genera silencio, incluso, un silencio confuso, cómplice, partidario también de situaciones de violencia. Hablamos hoy en día de un flujo excesivo de comunicación a través de redes sociales; un fl…

Memoria de los días

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Veo la vida como un gran libro en el que diariamente se escribe. Tal vez no de manera literal (tomar la pluma, abrir las páginas antiguas), pero sí como un registro que se hace mientras avanza el día. En algún momento, mientras volvemos a casa, preparamos la cena o nos metemos a la cama, vuelven las cosas que hicimos, las conversaciones, lo que nos sorprendió o nos pareció triste. Como si fuera un espejo miramos nuestro interior y ahí está ese otro mundo del que también somos protagonistas. Las cosas del presente (si podemos llamar presente a lo que se escapa como el humo o la ceniza) y del pasado. Si pudiera reprogramar la memoria, borraría los episodios difíciles, amargos; episodios que nunca terminan de escribirse.
         Con frecuencia, suelo escribir de un episodio en particular, y por ello, si buscamos páginas atrás, encontraremos otras versiones que intentan dilucidarlo. La historia es esta: tengo veintiocho años, mi vestido de novia está sobre la cama, el tocado, el velo, l…