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Mostrando entradas de mayo, 2016

Mi abuela tiene los ojos claros

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Hace unos días partió mi abuela materna Camila Cárdenas. Quiero brindarle como homenaje, un poema que escribí hace ya algunos años y que fue publicado en el libro Cuando el cielo se derrumbe, El tucán de Virginia. 78 pp. (Poesía) Premio a publicación editorial 2006. Aquí hablo de mis dos abuelas, la materna y la paterna. Una pretexto para continuar con ellas esta conversación.

Mi abuela tiene los ojos claros,
como los de mi padre, como los de mi madre.
No es la misma mujer
aquella que veo subir
cuesta arriba hasta la plaza
donde el ingenio se deshace en vapores.

A mi abuela Clara la conocí
a través del presentimiento,
cuando hay un trompo
girando en el vuelo de la tarde
y las abejas tiñen de caprichos
su falda o su blusa.

Todo lo que sé de ella lo aprendí de mi padre.

Mi abuela Camila es alegre,
sabe de un cielo habitado por voces,
canciones como la mejor herencia.

Sé de largos pasillos
en aquella casa construida por mi abuelo
–ese muchacho de dieciséis defensor y revolucionario–
don…

Persistiendo, entrevista a Nadia Contreras

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El día de ayer apareció en línea la entrevista que me realizó la poeta XÁNATH CARAZA. Se publicó en El coloquio de los perros, y debo decir que la edición de todo el proyecto, es hermosa. Muy emocionada y agradecida con quienes hacen esto posible.

—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: ¿Quién es Nadia Contreras?

—NADIA CONTRERAS: Difícil responder a esta pregunta. Por un lado, he tenido que superar algunas adversidades: mi primera infancia (y su huella permanente), luego, cuando creí en el amor y éste era una mentira. Puedo decir que soy una persona de altibajos, de felicidad, pero también de tristezas (o viceversa). La escritura, quizá muchos no estén de acuerdo, ha sido una catarsis y me ha salvado. Darme a los demás, entonces, siempre ha sido difícil, aunque en los últimos años esto ha comenzado a desvanecerse. Confío más en mi persona y mi trabajo literario me da la oportunidad de conocer públicos maravillosos. Hay tranquilidad en mi vida y amor, ahora sí, con letras mayúsculas, y esto me for…

Giros totalmente ajenos

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Tratado de los sueños

Los sueños son una realidad impuesta. En algún momento del día o de la noche, los ojos cerrados, los sueños se colocan sobre la frente (el cerebro hace su parte) y en esa otra realidad nos ponemos de pie y hablamos con personas nunca vistas o simple y sencillamente, miramos a través de la ventana. Sueños tranquilos, un giro o dos en la cama, su centro, su orilla. Hay otros, en cambio, su autor (¿existe el autor de los sueños?), precisa un episodio sangriento. Los pies avanzan, las manos se agitan y en lo que parece ser siempre el mismo sitio, los golpes, el disparo. ¿Qué puede reorientar el azar de la realidad impuesta? Entre aquello que altera el sueño y genera estas escenas, las versiones de unos y otros, antes de dormir, procuro pensar en el humo del cigarro; se esparce en la habitación, se extiende como un velo y todas las cosas son tocadas: los libros, las fotografías, el hombre que amo. En otra escena, el humo, el chasquido del teclado y las letras que apar…

En septiembre #FeIPOL2016

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La Poesía Une, no tengo duda. He visto la poesía en las palabras simples de una madre buscando un mejor futuro, en la lucha y la perseverancia, en el éxito y triunfo de nuestras historias. Sé parte de este festival, déjanos llegar a ti, déjate tocar por la poesía deja que la poesía te cambie y ate tu camino con nuestro futuro. (Rossy Evelin Lima).

Cómo nace este evento. Aquí la respuesta: feipol.us.

Presentación Tinta negra de Xánath Caraza

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Con Xánath Caraza, Silvia Santos, Paula Busseniers en la presentación del libro de poemas Tinta Negra. Yo estoy presente en video. Agradezco por hacerme parte de este evento.

Prolongación de los intentos

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I

Bajo la tormenta todo se pierde, la ruta, los pasos de esa ruta y el tiempo. No quiero agregar más detalles, pero ocurrió el encuentro. La calle en que ambos aguardaban el cese de la furia y la tienda de joyas en que por primera vez se tocaron, no bastaron. Tenían que irse a otra parte; tenían que, bajo las sábanas compartir el apetito de los cuerpos.
Ella piensa en todas aquellas cosas que se desataron: oleadas de besos, aromas, sonidos, la humedad, su movimiento. Y él, en esa imaginación encendida, la contempla y se deleita como quien mira el cielo o el fuego.

II

El hombre de pie o sentado, el teléfono puesto en la oreja, el timbre monótono de la espera. Laura lo imagina así cada vez que escucha el timbre; cada vez que se acerca o retrocede, porque en la locura se avanza, se retrocede.
Al principio, pequeños brotes, pequeños orificios en la delicada piel de la cordura; luego, el arrebato: soñar, soñar, soñar. O, dicho de otro modo, la ferocidad arriba o debajo de ese otro cuerpo.

Tríptico de probabilidades

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Un día cualquiera se les ve sentados a la mesa del café. Vestida de manera estricta, falda, blusa color azul, zapatos de tacón alto, la mujer se distrae: los espejos, el celular, su cabello largo. Él, como en la oficina, abre la computadora, se pierde en ella y en los papeles que tiene a su lado; los hojea una y otra vez. El hombre (porque hay un segundo hombre en todo esto) observa a la pareja, tomaron la mesa del fondo.
La mujer, cruza las piernas, la derecha sobre la izquierda, y fija sus ojos en el celular, como el hombre, el que observa, el que inmoviliza en la memoria aquella imagen, clavará sus ojos en ella y en aquellos dedos que escriben de manera vertiginosa en lo que supone una conversación de face o whatsapp. La mujer, los ojos sobre la pantalla del celular; los ojos, repentinamente en los ojos del hombre que, en la distancia (cuatro o cinco mesas de por medio), se aproxima. Algo, en definitiva, en la posibilidad irremediable, los llevará a la cama de un hotel; algo, en d…

Era mi propio laberinto

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Acaso te hablé
de lo que es despertar
sin el rostro
que todos conocen.

Soy yo la que se desgaja,
la que una mañana
despertó en mitad
de las sombras
y al abandono
logró sobrevivir.

Yo, la que rescataron
de la condena
y crecí hombre-mujer,
en dirección contraria al valle
de la dicha.

La que prometió, en nombre de dios,
de la noche y sus desvelos
nombrarte jamás.

Yo, la que creció sin infancia
y reinos tuvo que construir para salir
en soledad victoriosa.

La que nadie visita
porque al mundo no pertenece,
ni a esta vida ni a la otra.

Esta que soy, amarga, fea entre todas
las mujeres.
Lo que queda de mí.


§

El mar, sus olas a la orilla del sueño.
Aquí, estamos madre, frente a frente.

El mar en soledad es azul.

Ante tus ojos que son mis ojos
se abren calles infinitas, avenidas
como tus piernas hacia el centro del deseo.

¿Quién sembró en la marea alta de tu vientre
esta ola que cae?

Qué pasó luego –te pregunto–,
se te acabó el pan, el agua
como a mí las ganas de vivir.
Y la puerta es estrecha.

E…

Ella es frontera

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La obra de Pilar Rodríguez, se sostiene en la palabra "frontera". Frontera-quiebre-ruptura. Frontera: "espejo brillante" cargado de mentiras, en el que un padre, una madre, un hijo, un hermano, cruzan la distancia, ese color ardiente.

Pilar, transforma la escritura en video o viceversa. ¿Qué surge primero, Pilar? ¿La palabra? ¿La imagen? ¿El sonido? ¿La historia?

[Video: m. Sistema de grabación y reproducción de imágenes, acompañadas o no de sonidos, mediante cinta magnética. (Del ingl. video, y este del lat. vidĕo, yo veo); Poesía: f. Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. (Del lat. poēsis, y este del gr. ποίησις)].

En “Ella es frontera / Border she is” (https://www.youtube.com/watch?v=xrSl4-jkY5s) videopoema de Pilar, la mujer es frontera, es decir, un cuerpo partido a la mitad. ¿De qué lado quedó su espíritu, su fortaleza? ¿De qué lado, las alas, el vientre?

El videopoema es otra frontera. En ésta, n…