Grito de Mujer 2018-Torreón-México

Se inauguró el Festival en el Auditorio del Museo Regional de la Laguna, para dar paso a la conferencia sobre “Sexualidad humana y equidad de género” a cargo del Dr. Silvestre Faya Romero, aportación que interesó mucho al auditorio. Se continúo con las mesas de lectura coordinadas por la escritora Nadia Contreras
Poemas. Nadia Contreras, Odisea cultural. Marzo, 2018


Charla Poesía y Ceguera con Nadia Contreras en @museoarocena #FIAJT2017
Festival de la palabra Colima, Nadia Contreras, Octubre de 2017.



Taller, Mes del becario, PECDA Coahuila, 2017.

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Mes del becario PECDA, Nadia Contreras, Coahuila, 2017. Rincón del Montero
Mes del becario PECDA, Nadia Contreras, Coahuila, 2017. Rincón del Montero
Presentación del libro "Defensa de la poesía" de Rodolfo Alonso. Julio César Félix, Nadia Contreras y Jaime Muñoz Vargas.



Variaciones sobre la luz[1]


Surgida de las nubes,
la luz se pasea por entre las cosas.
No las aprisiona. Les da la medida exacta
de la respiración y del incendio.
Hoy, por ejemplo, vi la mesa.
Sobre ella,
Williams Carlos Williams, es un libro
            abierto.
En la pasión,
acumulo: Anaïs Nin, Sylvia Plath,
Pizarnik, Peri Rossi.
Entremezclar los colores del amor,
los colores que luego serán fragmentos
de una tierra prometida.
No seré más la víctima.
Inquebrantable, sostengo las lágrimas. 


***


El cielo refleja los sonidos.
Son pájaros,
repiten la luz del sol
—lago de infinitas superficies—.
¿Y qué es la cámara
si no el horror que desoculta
el rostro alucinado?

Un espejo
mucho antes
de abrir el libro.


***


Mojar la punta del lápiz con el ámbar apretando bien fuerte, ámbar bien disuelto con esencia de trementina. Mi error ha sido despertar cada mañana y no ver la luz del océano. Veo la mordaza en la boca de mi madre, mis pies tropezando en inextinguibles piedras. Y ahí, en el centro del torrente, la fractura no cubre el color, sus toques supremos, muy líquidos.

***


He dibujado funestas mañanas en conjunción con el mar y el cielo. Dentro de mí, la brecha de lo explorado, la desnudez bajo el destino del poema. Rehíce con cada palabra, con cada ausencia, el recinto de la infancia, de la vida y del amor. Es mucho reparar, es mucho reconstruir. Las olas y sus voces, desde el otro lado, me confunden.


***


[El que viene detrás
ahuyentará el tiempo.

Así dijeron:
el que viene detrás.

Y nos dio miedo,
y rezamos
pero el dolor,
aún con los rezos,
se extendió;
era la memoria
de nuestros hijos.

Desperté sin piel
ni siquiera para las caricias].


***


I
Este será mi último intento.
La historia de Rogelio
(lo llamaré así, para hablar cómodamente
de un tiempo agazapado en la culpa,
mezcla entre un pasado y un presente
desastrosos),
transcurre en el interior de un vaso con vino.
El hecho de beberlo acortó distancias,
inventó gestos, destruyó
la buena voluntad
de los domingos en la plaza.
Con un lenguaje de caballos desbocados
habla sin tregua.


II
Lo conocí mientras repartía volantes
de un partido político.
Salimos un par de veces.
Cuando su cuerpo sobre el mío
fue bocanada de agua ardiente,
entendí que la pesadilla
es un viaje sin escalas.
Sus hijos, con ojos de hambre,
esperaban en la habitación contigua. 


III
Para el amor siempre habrá un regreso.
¿Tú qué dices?
Recuperaré las mañanas sobrias,
el trabajo,
el amor de mis hijos.
Ha llegado la hora del arrepentimiento.
Al día siguiente lo encontré,
apretando con manos fuertes el último trago.

Era un esqueleto sin dientes,
con la orina creciéndole hacia abajo.


***


El tiempo,
las mareas,
los astros,
los labios, el fuego,
el hielo inexpresivo,
las cosas que son del mundo
quieren ser alcanzadas.

Dejemos pues que suceda,
que las alcance
el dedo de mi padre,
hundiéndose en el ojo izquierdo.

Toda una década
haciendo el ejercicio
con disciplina;
sondear las profundidades de la sombra,
su centro, sus orillas,
como quien sondea la luz
o el color amarillo de las velas.

Cuando llegue la hora,
no hundiré mi dedo en lo oscuro.

Partiré
en el río
de las muertes
sentimentales.


***


Visto a contraluz, el pez.
Se estremece, se estira
murmullo de agua.
Afuera
(los bañistas dejan sobre la playa
su estela de desmedidos cuerpos),
el cielo es un lienzo
de trazos,
misterios
de fina pulcritud.
Imposible acariciarlo.

Sólo el pez,
con su perfil de ave,
rompiéndolo.


***


No es el silencio una llama
tras las velas de la luna.
Es la turbiedad del amor
donde alguna vez dibujé con lágrimas
nuestros cuerpos.

¿Cuándo, en el lecho de fuego,
diré como quien oculta su alma en frascos vacíos,
has amanecido mis párpados,
has puesto un cuchillo en mi mente.
has volado los armarios y las ataduras?

Es el silencio, el verde mutante del silencio,
aún rejuvenecida la lluvia,
aún mis manos como espigas,
como hojas:
su murmullo de horizontes rancios.


***


El glaucoma es un puñado de hormigas que cavan en lo previamente borrado, en el flujo de los taponamientos. En el sueño, dices, las cosas permanezcan intactas. Todas las cosas y las cicatrices que empiezan y no acaban. La vida es acumulación de cicatrices, como el glaucoma, acumulación de hormigas negras.

Drenar el ángulo del núcleo dañado,
acelerar la revelación de lo fugaz.


***


Quedará el vacío
en la proximidad del día
y de la noche,
en el límite de las cosas
o en su centro.

En el cuerpo que nunca fue acariciado,
en el destello oscuro del glaucoma,
en los dientes que caen
como flores rojas,
el destello de ese vacío
que incluye
el todo de la vida.

Vacío plano, en círculos,
por encima
o por debajo
de lo inteligible.

Y cada vez,
en la boca amarilla del día
o en la noche ávida
caemos.



NADIA CONTRERAS (Quesería, Colima, 1976) Escritora, académica y tallerista. Licenciada en Letras y Periodismo y maestra en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima. En la Universidad Autónoma de La Laguna cursó la Especialidad en Educación. Es fundadora y directora de la Revista Literaria Digital Bitácora de Vuelos (http://www.rdbitacoradevuelos.com.mx/) y de la casa editorial digital con el mismo nombre. Es becaria del PECDA Coahuila, en la categoría Creadores con trayectoria, género Poesía (2016-2017). Su obra ha sido traducida al inglés, portugués e italiano. Escribe para diferentes medios nacionales y extranjeros. En su página web (http://www.nadiacontreras.com.mx/) con la etiqueta (hashtag) #EscribirPoesía, comparte recursos, videos, consejos, libros, etc., para aquellas personas interesadas en hacer poemas. 
            Entre sus premios destacan: Mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía “Elías Nandino”, 2001; Premio Estatal de la Juventud, Colima, 2002; Premio de Poesía Instituto Mexicano de la Juventud, 2003; Premio de Publicación Editorial, convocado por la Dirección de Cultura de Torreón, en 2006, 2008; Premio de poesía “Timón de oro” convocado por la Secretaría de Marina y la Escuela Naval Militar de México y Ganadora del Primer concurso de narrativa “Salvador Márquez Gileta”, Universidad de Colima, 2011. En 2014, el congreso del Estado de Colima le otorgó la presea “Griselda Álvarez Ponce de León”, por su trayectoria en la literatura; es el máximo galardón que el estado puede entregar a una mujer.
            Autora de poesía Retratos de mujeres (SCC, 1999), Mar de cañaverales (La luciérnaga, 2000), Lo que queda de mí (FETA, 2003), Figuraciones (Paraíso Perdido, 2005), Cuando el cielo se derrumbe (El tucán de Virginia, 2007) Presencias (Mantis editores, 2008), Caleidoscopio (Dirección Municipal de Cultura Torreón, 2013), Visiones de la patria muerta (Ed. El humo, Col. Ojo Cautivo, 2014), Cumplimiento de la voluntad (Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Coahuila, Colección Arena de Poesía, 2014), Un viento [que] jamás. Urdimbre [de] cuerpos y palabras (en coautoría con Marisol Vera Guerra (Ediciones BV, octubre 2015); Quedará el vacío (PinosAlados Ediciones, 2017); de ensayo literario: Pulso de la memoria (Universidad de Colima, 2009); y de prosa poética Solo sentir (Editorial Paraíso perdido, 2017).
            Su trabajo literario forma parte de las antologías, entre otras, de Creación joven poesía (1999), prólogo de los poetas Juan Domingo Argüelles y Eduardo Langagne, Conaculta y Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco; Árbol de variada luz, antología de poesía mexicana actual 1992-2002, estudio, selección y notas de Rogelio Guedea, Universidad de Colima, 2003; Los extremos se tocan, poesía y narrativa de becarios de creación literaria, edición, selección apéndice y prólogo de Bernardo Ruiz, Secretaría de Cultura del Estado de Colima, 2004; Encuentro de escritores coahuilenses, Ponencias, Instituto Coahuilense de Cultura, 2008; Coral para Enriqueta, libro-homenaje a la escritora Enriqueta Ochoa, 2009 y 2013; Detrás de la puerta, antología erótica de cuento y poesía, Universidad de Colima, 2014; Pequeña antología para el amado (poesía erótica-amorosa), compilada por María Luisa Trejo Sirvent, Pontevedra, España, Editorial El Taller del Poeta, 2014. 




[1] Los poemas que conforman esta selección fueron tomados de los libros Cuando el cielo se derrumbe, Presencias, Caleidoscopio, Cumplimiento de la voluntad y Quedará el vacío.

Navegando por la internet me encontré un buen acervo de páginas de poesía electrónica. El contenido corresponde al Blog del Portal de Literatura Electrónica Hispánica de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. La página no está actualizada pero puede ser un buen referente para los estudios que realicemos sobre el tema.

Link de la página: Literatura electrónica


La escritora Xánath Caraza reseña mi libro Quedará el vacío. Mi gratitud a la poeta y a la revista Monolito.

***

Para esta ocasión, para Revista Literaria Monolito, tenemos el placer de presentar el más reciente poemario de Nadia Contreras, Quedará el vacío (Pinos Alados, 2017).  Tuve la oportunidad de prologarlo y no dudo que disfrutarán de su lectura.  A continuación, un breve comentario mío; algunas palabras de Rosa Espinoza, editora en jefe de la casa editorial Pinos Alados y de la poeta, Nadia Contreras.

Nadia Contreras (Quesería, Colima, 1976) es una poeta consumada, narradora y editora.  Es fundadora y directora de la Revista Literaria Digital Bitácora de Vuelos y de la casa editorial digital con el mismo nombre.  Sus previos poemarios y libro de relatos son Visiones de la patria muerta (2014), Caleidoscopio (2013), El andar sin ventanas (2012), Presencias (2008), Cuando el cielo se derrumbe (2007), Poemas con sol (2006), Figuraciones (2005), Lo que queda de mí (2003), Mar de cañaverales (2000) y Retratos de mujeres (1999).  Ha recibido el Premio Estatal de la Juventud Colima 2002, Premio de Poesía Instituto Mexicano de la Juventud 2003 y mención en el Premio Nacional Elías Nandino entre otros. Leer más


Les comparto este poema de Eduardo Casar donde el elemento erótico se hace presente. Un poema de imágenes claras, precisas, que justifica el movimiento del mar. Hay una relación inmediata que encuentro entre este texto y algunos poemas de Víctor Manuel Cárdenas, contenidos en su libro Primer libro de las crónicas.

Algo le da a las cosas un clima de alberca,
un aire a cloro y sal se desprende de la luz que quisiera
mirar a través de las cosas.
             Algo pasa en el fondo.
El pulpo se recarga y se mueve despacio y tercamente,
como si quisiera desprenderse de la idea
de una almohada que le está molestando.
La anguila lo vigila, cabecea también
y se va irguiendo para mirar qué pasa.
El pulpo abre sus dos brazos más llenos
y la anguila le toca con su boca más breve
los labios duplicados en el centro del pulpo.
Éste cierra los brazos que le quedan
en torno de la anguila y no le deja más
caminos que tensarse e insistir en el pulpo,
y no dar sino a veces marcha atrás.
Los dos se están moviendo, lubricados y vibran,
convertidos en un solo animal que nos explica
          por qué se mueve el mar.


EDUARDO CASAR (1952). Nació en la ciudad de México, el 6 de marzo de 1952. Es doctor en letras por la UNAM. Además de poeta, es narrador, ensayista, guionista e investigador. Ha publicado diez libros de poesía: Noción de travesía (1981), Son cerca de cien años (1989), Caserías (1993), Mar privado (1994), Parva natura (2006), Habitado por dioses personales (2006), Ontología personal (2008), Grandes maniobras en miniatura (2009), Unos poemas envozados (2012) y Vibradores a 500 metros (2013). Entre otros reconocimientos, ha merecido el primer premio de poesía del Certamen Internacional Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz (2009), por Grandes maniobras en miniatura.


Esta semana les presentó un fragmento del libro Al margen indomable de Luis Cortés Bargalló (1952). Cortés nació en Tijuana, Baja California, el 19 de enero de 1952. Estudió las carreras de comunicación y letras mexicanas en la Universidad Iberoamericana y en la UNAM, y música en el Conservatorio Nacional de Música. Además de poeta, es traductor, antólogo, investigador y editor. Ha publicado seis libros de poesía: Terrario (1979), El circo silencioso (1985), La soledad del polo (1990), Al margen indomable (1996), Por el ojo de una aguja (1999) y Filos de un haz y envés (2007). Es autor de las antologías Piedra de serpiente. Literatura de Baja California (1993) y Connecting Lines. New Poetry from Mexico (2006).


2

Toda la noche un rumor que ronda en la jaula de agua.

(Ruido que articula sonidos que forman un vaho como cuerpos que tocan a la puerta del oído que abren desde adentro como embriones y rizomas espirales esqueje mugrón de nombres que se abisman al encuentro en los demás sentidos que rompen sus larvas en el laberinto que buscan su media naranja su doble pluma su nomeolvides como un corazón con el cascarón roto que anda perdido toda la noche por los rincones del cuerpo y clama con un rumor de cuerda que es un león alado una cabra una macarela una caballa víbora que ronda galopa olfatea arrastra su camino da la vuelta y forma un círculo repite y se arrepiente hasta disolver perderse nuevamente en el hueco de sus navegaciones pasos y pisadas alas invisibles garras sobre la percha en el péndulo grave y linterna oscilante pía brama silba canta balbuce siente sed en jaula de agua.)

Toda la noche un rumor que ronda en la jaula de agua.


4

Sondeando el oído, a veces la cala, el hueco estruendo animal en el arrecife: piedras vivas: piel de foca: branquias abiertas del escollo. Celda y alvéolos, prominencia del hueco. Vulva castalia que succiona torrentes fosfóricos, pneuma.

Éstas son las ofrendas, o simples rasguños en la superficie:

En la arena, vidrio y oro de moscas, la trenza verde ámbar de una diosa desnuda y sin nombre; los aderezos triturados, los listones rojos salpicados de ceniza; una sola trenza sin cabeza, revuelta tras el festín, olor a tuétano y a huesos limpios.

En el aire frío, rondas de ángeles con túnicas zafiro pegadas al cuerpo de cristal. Canto. Pliegues y mangas radiales, círculos de plumas blancas.

Cubierto por la cobija de luz que en ese punto se deshilacha por el viento, el cuerpo de una gaviota muerta, seco, diamantino. Renovado retoma por su cuenta el vuelo, revive en un destello.
Máscaras de murciélagos, toros, monos, cerdos, tigres, iguanas, delfines, con pieles de alcornoque y eucalipto.

Las gemas arrancadas de los ojos y del sexo donde ahora florean los oleajes como jirones de ropa vieja.


6

Tras la espuma, allá en el día corredizo, con el lomo lanceado bajo el paladar de nubes.
Su insoportable sombra paralela viaja, raja con sus quillas, con su diente verde y amarillo, el gis de la neblina.


Fotografía | Paseo de la fama Tijuana


09/10/2017 09:16 AM

La carne repasada en la memoria, como imaginería, cobra valor con el recuerdo de la piel erizada, de gallina. En un momento los cuerpos desnudos se abrazan en una danza, ritual de cortejo y apareo, y el erotismo aparece pendular en el recuerdo de uno o una, entre dos o más de tres. Carne de memoria que nos aleja del olvido. Seguir leyendo


En esta ocasión tenemos dos textos ganadores. El poema "¿Por qué hay que cantarle a los muros", de Diana Ferreyra resultó seleccionado porque la poeta trabajó un texto en el que la desgarradura esta ahí y es palpable, sin embargo, no cae en la simple lamentación. Un poema bien estructurado que le habla de manera directa al lector.
             "Transeúnte" de Yobany García Medina parte de la primera fotografía del ejercicio, y es un poema, que en su brevedad abre suficientemente la herida como para preguntarnos si la palabra podrá salvarnos o, si nos ajustamos a la propuesta de García, liberarnos de estas jaulas.

Felicidades a los ganadores y gracias todos los participantes. Mañana colgaré la convocatoria para la siguiente edición del concurso.