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Mostrando entradas de septiembre, 2017

POEMA DE LA SEMANA Mis haikús favoritos

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Estoy a punto de cumplir 41 años. El 16 de septiembre, que en realidad debería ser 18, eso es lo que dice la carta de adopción, estaremos en casa de manteles largos. Mi papá, ese mismo 16, cumple 81 años y es una razón más para encender el cielo con juegos artificiales. Se cierra un ciclo para comenzar otro y debo decir que me siento orgullosa de lo que he logrado hasta el momento. Puedo hablar del amor y de los proyectos personales con orgullo. Por supuesto, falta mucho camino por recorrer. Originalmente pensé en festejarlo haciendo una especie de antología con mis poemas favoritos. Mi intención era reunir 41. Cuando comencé a preparar el material, vi que la antología se hacía interminable y, aunque no lo crean, la página web también tiene un espacio limitado que se relaciona directamente con la lectura cómoda, amigable. Pensé en algo más breve y consideré al haikú[1] la alternativa perfecta. Sí, un ramillete que podía, en este momento de mi vida, compartir con ustedes.   Hablamos de …

POEMA DE LA SEMANA Mientras tanto | Blas de Otero

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En esta ocasión les comparto un poema de Blas de Otero. Fue un poeta español nacido en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y fallecido el 29 de junio de 1979 en Majadahonda, Madrid. Si bien inició su carrera poética con una poesía marcada por sus creencias religiosas, una crisis depresiva lo llevó a adoptar un tono más pesimista y existencialista. Esta época de desarraigo finalmente se transformó en una poesía de encuentro conforme iba concienciándose cada vez más a nivel social, con una oposición cada vez más clara al franquismo, que censuraba parte de su poesía. Probablemente su mejor obra sea Ancia, de 1958 (tomado de sus otras obras Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia), obra que obtuvo el Premio de la Crítica de 1958 y el Premio Fasternrath en 1961. 
***
Mientras tanto subimos la escalera (de vez en cuando se oye
a los que caen de espaldas), nos paramos
un poco, alguna vez (vacilamos, como una hoja
en el instante de arrojarse al aire),
viene
el vértigo a todo correr desde e…

Cuando la vida consistía

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Con Víctor Manuel Cárdenas, en su memoria. 
Llegué a Torreón en el año 2003. En ese momento la vida era un revuelo o al menos eso pensaba hasta que el revuelo se hizo triste como una fotografía frente al tiempo. Nunca consideré mi vida tan lejana a mi ciudad natal en la que nunca falta el agua, los árboles, las palmeras, el rumor del mar. Y también la violencia. Las distancias entre una ciudad y otra, también me parecían inconmensurables. 

No recuerdo ni el mes ni el día, tal vez octubre. A través de la ventanilla del autobús descubrí los cerros de La cuchilla; anticipaban el final del viaje. El sol dejaba caer sobre aquel paisaje su abrazo tibio; un paisaje, por supuesto, seco, caprichoso en el afán de sobrevivir al calor y la sed. El cansancio por la mudanza y lo que vendría después, impidió que conociera la ciudad a plenitud; luego de cinco años; el entusiasmo y las ganas de vivir fueron disminuyendo y la ciudad mudaba a un color marrón más intenso. En el 2008, también estaba cansada…

POEMA DE LA SEMANA Sylvia Plath y Ted Hughes, dos poemas

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Les comparto en esta ocasión dos poemas. El primero de ellos lo tomé de Poesía completa (Bartleby Editores, 2008) de Sylvia Plath y el segundo, del libro Cartas de cumpleaños (Lumen, 2013) de Ted Hughes. Como vemos aquí, los dos poemas llevan un título homónimo y el segundo, busca prolongar la idea de Sylvia. Dejo también el enlace al canal de YouTube (transmisiones Parte I y Parte II) donde hablé de manera particular sobre el libro Cartas de cumpleaños y sobre la vida trágica de Sylvia y su obra.


UIJA
Sylvia Plath

Es un dios escalofriante, un dios de sombras
El que se eleva hasta el vaso desde sus negras profundidades.
En la ventana, los nonatos, los no hechos
Se congregan con la leve palidez de las polillas,
Con una envidiosa fosforescencia en sus alas.
Los bermellones, los bronces, los colores del sol
Que fulgen en la chimenea no los consolarán del todo.
Imagino su profunda ansia, profunda como la oscuridad,
Por el calor de la sangre que ellos bien podrían poner al rojo vivo o recl…