Una reflexión sobre Tierra Adentro


No está muy claro aún si Tierra Adentro (revista y sello editorial) desaparece o no (en redes sociales, la Secretaría de cultura, desdice la situación). Lo que sí, es que por allá en el 2003, publicaron Lo que queda de mí, un libro que escribí en un punto culminante de confusión. Fue una grata experiencia, porque además de la publicación del libro, me llevaron a distintas partes del país, promocionándolo.

Una puerta abierta para quienes empezábamos a publicar porque efectivamente eso fue y eso es hoy en día. Tierra Adentro, independientemente de las políticas culturales, o dicho de otro modo, los fracasos culturales, no debe cerrarse. Es punto de apoyo para los jóvenes que se abren camino en la literatura y la oportunidad de llegar a aquellos que se convertirán en fieles lectores. Por el Fondo Editorial Tierra Adentro (hablo de la revista y del Fondo editorial) leí a esos jóvenes que ahora son autores imprescindibles en la literatura mexicana. Pienso en Cristina Rivera Garza, Hernán Bravo Varela, Daniel Tellez, Luigi Amara, Gabriela Aguirre, Jesús Alvarado, María Rivera, Sara Uribe, Carlos Velázquez (quien ha traído a la mesa de discusiones este tema; aquí, su última entrada en La razón), Edgar Valencia, Luis Vicente de Aguinaga, Julian Herbert, Sergio Valero, Jorge Ortega, etc. Es buena la apuesta de FETA y estas menciones lo confirman.

Replantear, valorar, discernir, son ejercicios que urgen en estos tiempos. Y más aún, tomar la decisión correcta.

Dejo, como testimonio de aquel orgullo, una reseña de la pluma de Ada Aurora Sánchez que publicó Resonancias

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