Podría ser que la música y la poesía fueran una misma cosa, o tal vez dos cosas que se necesitan mutuamente como la boca y el oído, pues la boca no es más que un oído que se mueve y que contesta.
NOVALIS

Miro la música de Schumann
como se ve un libro, una moneda
o una lámpara.
Ocupa su lugar en la sala situándose,
con movimientos felinos,
entre el recuerdo de mi padre
y el color de la alfombra.
De pronto, pájaros muertos
estrellan las ventanas.
Yo miro la música de Schumann
y escribo este poema
que crece con la noche:

I

Hoy converso contigo, Robert Schumann,
Hoy converso contigo, Robert Schumann,
te cuento de tu sombra en la pared rugosa
y hago que mis hijos te oigan en sus sueños
como quien escucha pasar un trineo
tirado por caballos enfermos.
Estoy harto de todo, Robert Schumann,
de esta urbe pesarosa de torrentes plomizos,
de este bello país de pordioseros y ladrones
donde el amor es mierda de perros policías
y la piedad un tiro en parietal de niño.
Pero tu música, que se desprende
de los socavones de la demencia,
impulsa por mis venas sus alcoholes benéficos
y lleva hasta mis ligamentos y mis huesos
la quietud de los puertos cuando el ciclón se acerca,
la faz del otro que en mí se desespera
y el poderoso canto de un guerrero vencido.

II

Un piano cubierto de mariposas blancas.
Un río que arrastra novecientos violines.
Un cello aplastado por máquinas de guerra.
Unos dedos deformes que acarician un libro.
(Así te sueño, así te sufro en el insomnio
aterido por estruendos lejanos.)

III

Cuando naciste surgió en el bosque
una inquietud extraña.
Criaturas belcebúes vertieron en un claro
el azogue de Los Gemelos
y una quemazón de unicornios
cimbró con su galope
el vértigo de la penumbra en disonancia.
—Este niño tiene que ser un santo a su manera,
dijo tu padre al contemplar tus manos.
—Será mi luz intensa, dijo tu madre
con los ojos vendados.
La mesa tuvo espigas
y relucieron lágrimas en las paredes.
Doblaron las campanas de la capilla
sin que nadie —ni el viento— las tocara.
Búhos destronados por cornejas
instrumentaron tu canción de cuna
y la noche te tomó en sus brazos
como a un relámpago recién nacido.

IV

No existen los dedos del pianista.
Una lluvia ligera moja el teclado.

V

Te persiguen abejas por el campo.
Corres, saltas, vibras, te lanzas al río y,
bajo el agua, escuchas por primera vez
la música de tu alma.

VI

Para que salga el sol, música de Schumann.
Para destejer un tapiz, música de Schumann.
Para besar a mi mujer, música de Schumann.
Para morder una manzana, música de Schumann.
Para quemar una bandera, música de Schumann.
Para volver a la infancia, música de Schumann.
Para que baile Mozart, música de Schumann.
Para clavar una daga, música de Schumann.

VII

En la primavera conociste a la niña Clara.
Ella jugaba dentro de una jaula
con los címbalos y el armonio
que la escoltaban desde su nacimiento.
De los címbalos partía la ráfaga
que corta los glaciares.
Del armonio brotaba El Intervalo del Diablo,
que al transformarse en burbuja
iba de las guirnaldas de yeso
a los enigmas de raso
y de las margaritas enrojecidas
al temblor de tus años.
Desde ese instante se azufraron las fuentes
y tu risa tuvo la forma
de los labios de la niña Clara,
del corazón maduro de la niña Clara,
de la gracia enjaulada de la niña Clara.

Poemas tomados de la antología En grado de tentativa, Vol.1 y 2. (FCE, Almadía, Versión electrónica, 2017).

FRANCISCO HERNÁNDEZ. Poeta mexicano nacido en San Andrés Tuxtla, Veracruz, en 1946. Es una de las voces representativas de la nueva poesía mexicana. Su poesía es muy versátil y maneja con igual vigor los temas sensuales, el humor negro y la añoranza. En 1982 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes, en 1993 el Premio Carlos Pellicer por su obra publicada, y en 1994 el Premio Xavier Villaurrutia. Actualmente es becario del sistema nacional de Creadores de Arte del FONCA. «Gritar es cosa de mudos» en 1974, «Portarretratos» en 1976, «Textos criminales» en 1980, «Mar de fondo» en 1982, «Oscura coincidencia» en 1986, «El ala del tigre» en 1991 y «Antojo de Trampa» -selección de su obra- en 1999, son sus obras más significativas.


Les comparto estos enlaces que tienen como propósito aclarar el camino hacia la composición del verso. Aunado a los sueños, las emociones, los impulsos, están las maneras de la escritura. Es decir, las técnicas y las formas para escribir, en nuestro caso, poesía. La tensión del poema no sólo ocurre por ese cúmulo de emociones y sensaciones, sino porque hay en él, modos y procedimientos que la hacen posible.

  1. Un tratado de Métrica
  2. Manual de retórica y recursos estilísticos.
  3. Siete consejos de Charles Simic a los jóvenes poetas.
  4. Cómo se edita un texto: Las cinco reglas de Botsford.
  5. Consejos de cómo escribir y cómo no escribir poesía por Wislawa Symborska.
  6. Cómo escribir poesía, según Leonard Cohen.



MÓNICA GONTOVNIK HOBRECHT. Hija de inmigrantes europeos. Bailarina, escritora y creadora escénica. Desde el año 2004 es docente de la Universidad del Norte en Barranquilla (Colombia). Ha publicado seis libros de poesía: Ojos de ternera, La cicatriz en el ojo, Y tirada temblando miraré el relámpago, Objeto de deseo, Flor de agua y Pandora parrandera; tiene una novela en busca de editor y escribe guiones performáticos. En 1978 creó el Laboratorio de la Danza, estudio en el que durante 30 años dictó clases de trabajo corporal y donde fundó, en 1982, el Grupo Koré Danza-Teatro, en el cual practicó las artes escénicas por más de 15 años. Es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Metropolitana de Barranquilla (1979); tiene un pregrado en Danza de Skidmore University without Walls, de Saratoga Springs, New York (1980); es Máster en Estudios Interdisciplinarios en Arte y Psicología, de Naropa University, Boulder, Colorado (2000) y recibió su grado de Especialista en Filosofía Contemporánea de la Universidad del Norte (2005). Actualmente se desempeña como Directora del Departamento de Humanidades y Filosofía en la Universidad del Norte.
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EL OBJETO DEL DESEO 

El pliegue de tu codo derecho
será objeto de mi lascivia.
Por él, destruiré todo pensamiento
que no sea cálido, atrevido, intenso.
Por la piel que se pliega y estira,
derretiré un olor que, con mi saliva,
desde hoy caminará tatuado a tus días.


EL LADRÓN

Entras a mi vida, sin pedir permiso.
Violas el espacio al que me hice, sin una pregunta.
Sin acuchillarme,
logras terminar este canto
instalado en mi ya cansada garganta.
Mejor quédate en mi cuento de hadas.
Disfrázate de sapo, de bestia, bandido,
heredero de batallas perdidas, o príncipe amargado.
Sigue nutriendo papeles blancos,
que mientras te elimino,
creo algo mejor que un amor que no merece
la fibra de lo imposible,
aunque produzca palabras
como éstas.


EL REY 

Te nombro verdugo de mi voz,
si atrapando el sol con mis manos,
me ciego y no escucho aquello
que me grita tu piel de oro.
Me agrieto cuando los sonidos que pertenecen
a los terremotos que me pueblan e inundan,
se hacen silencio, si los disfrazo, contigo.


EL FANTASMA

El Fantasma entró por la puerta olvidadiza
que había dejado abierta.
El Hombre conoció conmigo la noche,
velando mis sentidos reveladores.
El Ladrón desmontó cada bisagra, redimiendo
el miedo en mis entrañas.
El Difunto me devolvió en su huída
el calor del que ahora me sé portadora.


EL ASTRO

Blanca, reflectante, la piel del bote.
Boca abajo, las vibraciones repasan mis sentidos.
Ondula rápido contra el viento.
Salpican las olas y la marea me penetra.
Caderas y aceite. El contraste en mi piel demarca
los límites de la vigilancia.
Me volteo. Boca arriba, el vaivén continúa.
Y tú, astro obediente, sigues incursionando
a través de la tanga.
Rejuvenezco ante la blanca espuma del exaltado mar.
Blanca, reflectante, la piel mía, canta.


EL EQUILIBRISTA

Te veo cada día al borde de la mañana.
Dejas un beso en mi primer parpadeo.
Aún caliente de tus sueños, me abrazas
con sabor a sábanas de sal.
Cargas, cantando, los libros
y bajas a componer tu día.
Entretanto, en mi imaginación, te columpias
como un olor suspendido y presente.
Si me asomara a una ventana mágicamente abierta
al momento que vives, lejos de mí,
te vería en constante actuación ante un público
que crees ávido de tus malabarismos.
Tu cuerpo pequeño, delgado, nervioso,
se desgaja constantemente como
marioneta encendida.
Logras recogerlo y activarlo, para que te sepa
el dueño de todas tus medidas.
Eres el equilibrista de mis horas.
Te paseas armónica y desesperadamente,
hasta cuando no logro encender las luces.
Me obligas a despertar y tocar el suelo.
La vida sin tí sería una cometa colorada y raída
que todavía me estaría arrastrando
y elevando a través de una cuerda bien tensa,
dispuesta a reventar en cualquier momento.


Estos poemas forman parte de Antología poética. Transfigurar el tiempo (Ediciones Uninorte, 2008). 


En las últimas décadas ha cambiado la forma de comunicarse entre unos y otros. Y más aún, la manera de hacer arte, en este caso Poesía, género en el que se destaca Belén Gache2. Aunado a cada uno de los sentimientos del ser humano, están las computadoras, los dispositivos móviles o electrónicos que llevamos a todas partes convertidos en un espacio ideal para abordar temas de género, comenzar su discusión y el intercambio de información. Sin embargo, el internet también puede ser otra cosa, siguiendo algunas líneas del ciberfeminismo: totalizar, envolver, borrar los límites de la identidad, considerando el mundo como uno solo y por ello, globalizado.
          No tengo una idea muy clara de ¿cuál será el devenir? ¿qué seremos en 50, 100 o 200 años? ¿qué máquina seremos? Lo correcto es pensar primeramente es una tecnología al alcance de todos, en escenarios más democráticos; en acciones y objetivos políticos más claros; en la creación y continuación de movimientos sociales; así como la consolidación del “espacio simbólico femenino” potencializando la presencia y difusión de su trabajo.
         Ha cambiado la manera de hacer literatura y la forma en que el lector (lo llamaremos en este caso perceptor porque implica su participación directa en la obra, en su de-construcción o transformación), se acerca a ésta. Belén Gache, revolucionó la manera de escribir poesía. Como lo hicieron los movimientos artísticos de vanguardia, rompió con la estructura tradicional del verso, incluso, con su oralidad, para convertirlo en una experiencia única vista a través de la pantalla de la computadora. Su obra conjuga la poesía, la microficción o minificción, la crónica, el ensayo breve, la hipermedia.
          Cuando escribo esto pienso en Alfonso Reyes cuando define al ensayo como “Centauro de los géneros” y lo que escribe a continuación es maravilloso: hay de todo y cabe todo, propio hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha, al etcétera3 Gache hace de su obra un centauro, pero en este caso, centauro digital que cada vez es infinito. La poesía debe ser diferente como también será el lector-perceptor. Implícita a esta postura, tenemos la visión de Gache sobre el destino femenino que deberá remontar hacia otros horizontes (en la pantalla, esos nuevos horizontes digitales) y, nunca más, al de la subordinación. En el texto “Mujeres malvadas en la historia del arte”4, hace referencia al mundo de las artes visuales: la mujer será representada como ser vulnerable (desnuda) o castrado (virgen). Aquella que no se halle subordinada al hombre será considerada demente, monstruosa o malvada. Gache, desde el escenario hipermedial, propone una vuelta de tuerca a la historia.
          El estudio que pueda desarrollarse a partir de esta autora, también nos lleva a valorar el trabajo de otras mujeres. Son una presencia cada vez mayor no sólo como simples usuarias sino como generadoras de ideas y desmantelando estereotipos degradantes y que distorsionan su imagen. Gache ha tomado la herramienta digital para hacer un análisis crítico de la sociedad. Esto es lo que quiero destacar: la postura de su obra, particularmente la expuesta en su libro Wordtoys, su mirada hacia un mundo digital complejo, desigual pero que reclama, cada vez, una participación activa.
          Hay que entender varios conceptos antes de entrar en materia. El primero de ellos es “Ciberfeminismo”. La unión entre lo cibernético y lo feminista. La unión entre la idea de Cyborgg (cibernética y organismo) y la persona. Hay un antecedente sobre esta simbiosis. Donna Haraway, en los ochenta escribió el Manifiesto para Cyborg. Por el texto “La verdad sobre el feminismo”, de Cornelia Sollfrank , traducción de Eva Guil Walls y Remedios Zafra, sabemos que su cyborg, “símbolo de un futuro después del género, es hoy considerado por muchos como el verdadero punto de partida del pensamiento ciberfeminista. Sin embargo, Haraway nunca utilizó el término Ciberfeminismo ni lo reclamó como suyo”5.
          El ciberfeminismo será la unión entre la tecnología y la mujer y que como en la obra de Gache, abordará algunas de sus ideas clásicas así como las ideas, que el entorno contemporáneo, se van poniendo sobre la mesa. Para los autores Almudena García Manso, Pilar Moreno Diaz y Jesús Sánchez Allende, en el ensayo “Ciberfeminismo, Mujer y TICs: La acción feminista en el siglo XXI”, las ideas clásicas del feminismo son: el mantenimiento de los límites de la identificación, la lucha por la paridad genérica, la ruptura con la determinación biológica del género, el cuerpo como marca de género, la sexualidad reproductiva, entre otros6; agregamos: el uso del espacio tecnológico por las mujeres, la distinción entre escritura femenina y masculina, los formatos, la poesía digital, la posibilidad que ofrece ese espacio descentralizado horizontal, como dice Zafra, cargado de potencia política, etc.
          Una de las perspectivas del ciberfeminismo, está relacionada con el uso de diversas tecnologías que las mujeres utilizan a través de sus computadoras o dispositivos, para expresar su visión del mundo y sus inquietudes. Aquí se inscribe la propuesta artística de Gache para visibilizar, denunciar, cuestionar, criticar las condiciones de desigualdad, pero también, mostrar una sociedad manipulada y decadente. Wordtoys7, nos propone el ejercicio de la lectura como tarea de desciframiento a la vez que como juguete narrativo. Reúne una serie de trabajos de hipertexto, poesía electrónica, y audiovisual que ha realizado desde 1996 hasta el presente. Enmarcados en el contexto de la net poesía, el énfasis en la materialidad de los signos (como lo vemos por ejemplo en las vanguardias), estos trabajos están construidos a partir de estrategias de aleatoriedad, permutabilidad, proceso, juego y reescritura. Este libro juguete, nos permite acceder a piezas como el “Procesador de textos Rimbaudeano” o “Escribe tu propio Quijote”. Cabe decir, que el apartado “Escribe tu propio Quijote” es un engaño. Nadie puede escribir, agregar, eliminar, texto al Quijote. No obstante, es un juego imaginativo que inicia una dilema: ¿Y si realmente yo hubiera escrito El Quijote? ¿Soy yo el autor de El Quijote?
          Wordtoys, como objeto material dentro de la pantalla, es también un engaño. Se presenta como libro e incluso, cada vez que se hojea éste, el paso de la hoja imita el sonido del libro tradicional impreso. El lector activo, el perceptor, tendrá que entrar a los poemas y no sólo leerá las palabras escritas, si no que avanzará entre links y ventanas, escuchando y viendo animaciones. Dentro, en eso que no vemos, está el código que generará las palabras, los colores, las pantallas, desplegando un sin fin de caminos que tomará la lectura poética. Aquí se cumple uno de los objetivos de la obra de Gache: la reescritura, aunque, con un eco de Borges, no haya verdaderamente un cambio.
          En este sentido, podemos decir, que en Wordtoys, los contornos de la escritura y la reescritura están difuminados y el resultado siempre será diferente en cada perceptor. No digo que en la obra tradicional, la obra impresa, no ocurra lo mencionado. Sucede, en efecto, por el amplio espectro de la imaginación. No obstante, la propuesta de Belén Gache, ve el cambio como una totalidad y el perceptor siempre irá un paso más adelante en la construcción de este nuevo juego, apropiándose de los poemas, re-construyéndolos, otorgándoles nuevos significados a partir de su propia experiencia y contexto. Tal vez, esta visión totalizadora sea resultado del interés por parte de nuestra autora por el conocimiento de la escritura, desde su configuración, hasta la manera en cómo se genera, re-genera o re-construye en los individuos. El resultado de esto es Escrituras nómades. Del libro perdido al hipertexto (Buenos Aires, Limbo, 2004), del cual destaco la siguiente cita: Los nuevos medios electrónicos permiten, entre otras cosas, una deconstrucción del logocentrismo que ha imperado en el Occidente moderno, a partir, por ejemplo, de la posibilidad de combinar sistemas semánticos diferentes, como el lingüístico y el visual, o de la búsqueda de nuevas sintaxis.8 Y aquí valen algunas preguntas que podemos dejar para otra conferencia: ¿Desaparecerá el autor? ¿El lector será pues el nuevo autor y la obra, una continuación? ¿Existe “lo real” cuando la vida parece configurarse en mayor medida bajo la lente de las redes sociales, los avatares, el travestismo en fotografías o videos? ¿Desaparecerá el texto para dar cabida a la sola imagen? ¿Nos convertiremos en máquinas?
          Una mención especial merece el apartado “El idioma de los pájaros” también contenido en el libro Wordtoys. Una vez que el lector a llegado a esta página, dio click a una primera, segunda ventana y a los pájaros mismos, éstos comenzarán a cantar/recitar poemas de reconocidos autores: ”Le paon” de Guillome Apollinaire, “Le cygne” de Charles Baudelaire, “Volverán las oscuras golondrinas” de Gustavo Adolfo Bécquer, “Leda” de Rubén Darío, y “The raven” de Edgard Allan Poe. Comprenderíamos los poemas si los pájaros cantaran de manera individual; creemos que al dar clic, el pájaro anterior dejará de cantar, lo que no ocurre, por lo que el canto de las cinco aves se convierte en algo estridente. Y ¿qué podemos decir de nuestra sociedad actual? ¿Acaso no es ese ruido desbordado? No hablo del ruido que afecta solo la audición de forma temporal o permanente según las horas de exposición a los altos decibeles. Gache se refiere, usando los códigos y la tecnología necesaria, a esos otros ruidos llamados poder, ambición, corrupción, racismo, miedo, desorganización social, contaminación del planeta (no está de más que el poema use a los pájaros como elemento simbólico), el sesgo que victimiza a las mujeres y las condena al olvido.
          Veintidós mariposas rosas tiene en la portada una mariposa rosa que bate las alas con rapidez. Cuando se abre el enlace, vemos veintidós mariposas rosas y una mariposa azul. El juego, lo explica muy bien María Andrea Giovine, en el texto “Wordtoys, una experiencia poética de interacción hipertextual”9: Cada mariposa corresponde a las letras del texto, con letra mayúscula “ Veintidós mariposas rosas”. El perceptor puede dar clic en cualquiera de las mariposas. Al hacerlo, la mariposa tocada se va volando por la pantalla, se lleva consigo su letra y desaparece. El perceptor decide cuántas letras quita, cuáles y a qué velocidad lo hace. Al quitar letras, puede formar nuevas palabras con las mariposas restantes (“ven”, “dos”, “más”), o bien, puede dejar toda la pantalla completamente vacía. La mariposa azul se comporta exactamente igual que las rosas. Sin embargo, es un elemento que pone énfasis en la idea de la diferencia. Al ver que la mariposa es de otro color, uno espera que al dar clic en ella pase algo diferente y, no obstante, no es así, lo cual rompe con una posible expectativa y subraya el hecho de que, aunque dos cosas luzcan diferentes, en el fondo pueden ser iguales.
          No estamos frente a un poema escrito, sino en mariposas que se van, llevándose con ellas el lenguaje. En el poema “Las vocales”, de José Emilio Pacheco, un homenaje a Arthur Rimbaud, también desaparecen el lenguaje, rectifico, una parte de éste: Un hecho extraño ha sucedido en la máquina: /Se rebelaron las vocales. // Al encender la pantalla, /blancas en fondo negro /aparecieron, /hirientes, mudas, /las consonantes sin sonido, las ruinas, /de un alfabeto semítico; dice el poema. Sin mariposas, sin vocales, queda el silencio. Un silencio amargo, porque en esa otra reflexión; más allá de la sintaxis informática; más allá del paradigma de los códigos, la sustitución de unos por otros, está lo amargo. Es este el poder de la obra de Gache, estremecerte con puño fuerte. Las mariposas se van como las mujeres en cada rincón de nuestro país. El año pasado me alarmó el siguiente titular, como ahora me sigue y nos siguen alarmando tantos otros: “En Coahuila hay 335 mujeres desaparecidas. De las mil 890 personas desaparecidas en el estado, 335 son mujeres entre los 15 y los 60 años”. Pero no solo hablamos de desapariciones, sino de la poca oportunidad que la mujer ha tenido para sobresalir en sus áreas de trabajo. Las mariposas también representan este olvido marcado, sobre todo, en la literatura escrita por mujeres. La tradición, el canon, está cómodo ante una pantalla “en blanco”, como sucede en el libro de Gache. La historia, en este momento, nos exige otra mirada. En México, por ejemplo, hay proyectos estupendos que tienen la finalidad de visibilizar la producción literaria de las escritoras, categorizar el canon, ampliarlo y rescatar e incorporar el trabajo que las escritoras están haciendo, especialmente las de provincia, con obras publicadas en las últimas cuatro décadas. Pienso en los trabajos de Adriana Pacheco, Cristina Liceaga, Adriana Bernal, Gloria Vergara, Ada Aurora Sánchez, los estudios de género al interior de las universidades, proyectos individuales y colectivos físicos o digitales.
          La materialidad de los signos (mariposas-letras-colores), como también sucede con otros textos de este mismo libro: “Mariposas-libro”, “¿Por qué se suicidó la señorita Chao”, “Escribe tu propio Quijote”, por mencionar algunos apartados, además de experimentar en el campo de la tecnología, generar otra mirada sobre el mundo respecto a nuestro contexto y nuestra experiencia. Nos acerca a una realidad difícil, llena de sangre y de ausencias, que cada día se vuelve más habitual, normativa.
          La obra de Gache una obra completa, acabada. El correr de los años se ha encargado de colocar el libro Wordtoys, en el punto exacto del análisis hipermedial, el análisis de la participación activa del lector y la crítica que recorre transversalmente el concepto de lo masculino y lo femenino, el patriarcado, así como los problemas sociales que corresponden a cada época. Así, por ejemplo, encuentro en este libro, una vigencia sin igual representada por “El idioma de los pájaros” y “Veintidós mariposas rosas”.
          Es importante destacar cómo las mujeres han tomado un espacio en la red. Junto con Gache podemos mencionar el trabajo de Ana María Uribe10, Isabel Ara e Iñaki De Lorenzo11, Dora García12, Silvia Veloso13; en México, Karen Villeda, Mónica Nepote, Rocío Cerón. Mujeres que rompen estereotipos de la masculinidad, que pretenden desde el arte, igualar los discursos de la tecnología misma y de los medios de comunicación en torno a las mujeres. Hablamos de cómo también ellas han modificado la literatura tradicional, el poema tradicional, más allá de lo connotativo y denotativo, los textos multimodales aluden a diferentes puntos de vista: cultural, social, histórico e ideológico. Desde la simpleza de una máquina, el programa informático, la elaboración de un lenguaje que responderá al perceptor, la mujer transformada crea y fortalece redes de comunicación y mantiene el esfuerzo por la conquista de la palabra pública y su circulación. Hablamos de ciberfeminismo y de una redefinición entre tecnología y arte.

Texto leído en el primer "Encuentro Dolores Castro, Literatura escrita por mujeres, crítica y creación", efectuado los días 7, 8 y 9 de marzo, en la ciudad de Aguascalientes.


▁▁▁▁▁▁▁▁▁▁▁▁
1] Nadia Contreras (Quesería, Colima, 1976). Escritora, académica y tallerista. Es fundadora y directora de la Revista Literaria Digital Bitácora de Vuelos (http://www.rdbitacoradevuelos.com.mx/) y de la casa editorial digital con el mismo nombre. Sitio web personal: http://www.nadiacontreras.com.mx/. Por su poesía ha recibido varios premios nacionales y extranjeros. En 2014, el congreso del Estado de Colima le otorgó la presea “Griselda Álvarez Ponce de León”, por su trayectoria en la literatura; es el máximo galardón que el estado puede entregar a una mujer. Sus libros más recientes de poesía son: Cumplimiento de la voluntad (Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Coahuila, Colección Arena de Poesía, 2014), Un viento [que] jamás. Urdimbre [de] cuerpos y palabras (en coautoría con Marisol Vera Guerra (BV Ediciones, 2015); Quedará el vacío (PinosAlados Ediciones, 2017) y de prosa poética Sólo sentir (Editorial Paraíso perdido, 2017). Su obra ha sido traducida al Inglés, Portugués, e Italiano y forma parte de numerosas antologías. Escribe para diferentes medios nacionales y extranjeros. 
2] Belén Gache es escritora y poeta. Tiene doble nacionalidad, española y argentina. De familia española emigrada a la Argentina, nació en Buenos Aires en 1960. Vive y trabaja en Madrid. Desde los años 90, ha realizado obras de poesía conceptual y de literatura experimental y expandida tales como videopoemas, instalaciones sonoras, poesía electrónica y proyectos mixtos. Es considerada una de las poetas pioneras en el uso de medios digitales. En 2012, su proyecto Word Market, fue comisionado por Turbulence con fondos del National Endowment for the Arts (EE.UU.). Su pieza Radikal Karaoke forma parte de la Colección de ELO (Electronic Literature Organization). Varias de sus obras pertenecen al archivo internacional de net art Netescopio (MEIAC, España). Publicó las novelas Lunas eléctricas para las noches sin luna (Sudamericana 2004), Divina anarquía, (Sudamericana 1999) y Luna India, (Planeta 1994). Su novela La vida y obra de Ambrosia Pons fue finalista en el XXIII Premio Herralde de Novela (Barcelona, 2005) y en el XIII Premio Planeta de Argentina, (2006). Ha publicado la novela de ciencia ficción lingüística Kublai Moon (Sociedad Lunar 2017). Ha publicado numerosos ensayos de literatura experimental entre los que se destaca Escrituras nómades, del libro perdido al hipertexto (Gijón, Trea 2006). Ha realizado performances y lecturas de obra y dictado conferencias y seminarios de narratología y teoría literaria en diversas universidades del mundo. Es Licenciada en Historia del Arte y posee un Master en Análisis del Discurso (Universidad de Buenos Aires). De 1995 a 2005 fue co-directora del sitio Fin del Mundo, una de las primeras plataformas de net-art en idioma español. 
3] Edgar Montiel. "El ensayo americano, centauro de los géneros". Se publicó originalmente como parte del libro de Montiel El humanismo americano. Filosofía de una comunidad de naciones. Perú: Fondo de Cultura Económica, 2000. págs. 169-177. 
4] Consultado en http://belengache.net 
5] Página Web: Belén Gache. 28 de febrero de 2018. <http://belengache.net> 
6] García Manco, A.; Moreno Díaz, P. y Díaz, P. y Sánchez Allande, J. (2000). “Ciberfeminismo, Mujer y TICS. La acción Feminista en el siglo XXI”. Consultado el 28 de febrero de 2018. Disponible en http://www.monografias.com/trabajos902/ciberfeminismo-mujer-tics/ciberfeminismo-mujer-tics.shtml 
7] Wordtoys lo pueden encontrar en la siguiente dirección electrónica: http://netescopio.meiac.es/proyecto/0006/ 
8] Escrituras nómadas: del libro perdido al hipertexto. Web. 28 febrero 2018. <https://www.belengache.net/pdf/QueEsLaPoesiaParaUnRobot_BelenGache.pdf> 
9] Giovine, María Andrea. (2012). "Wordtoys, una experiencia poética de interacción hipertextual". Consultado el 28 de febrero de 2018. Recuperado de: http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php/1055-poeticas-visuales/poeticas-visuales/2222-047-poeticas-visuales-wordtoys 
10] De esta autora vale la pena revisar los “Tipoemas y Anipoemas” (1997). 
11] En particular su diario digital Nada tiene sentido (2002) 
12] La Esfinge (2005) 
13] Sistema en caos y máquina: la educación sentimental de la inteligencia artificial (2003).


La poesía es siempre una celebración. Les presento una selección de poetas que en viva voz y en diversos escenarios, así como lingüísticos y visuales, nos comparten su visión del ser y del mundo; su visión de ser mujeres. Es una invitación a reflexionar no sólo sobre el rol que la mujer progresivamente ha venido desempeñado en todas las sociedades, y en los medios posibles, uno de ellos, el Internet; sino además, el trato que se le ha otorgado y el rol del Estado, el trabajo que éste debe realizar en función de las mujeres y las niñas.

María Rivera
Kyra Galván
Karla Sandomingo
Kenia Cano 
Violeta Parra
María Baranda
Natalia Toledo
Lectura a un poema de Alejandra Pizarnik
Claudina Domingo
Alfonsina Storni
Sara Uribe 
Karen Villeda