¿Cuáles fueron los libros de poesía favoritos del 2017?


Lancé esta pregunta en Facebook. Así de simple: libros favoritos de poesía sin importar año de edición y que su lectura correspondiera al año en curso. Pensé en lanzar otro tipo de sentencia: “Los mejores libros de poesía”, pero no me atreví porque lo mejor es muy subjetivo y depende entre otros muchos factores de una lectura eficaz en el momento justo, la experiencia, la madurez literaria. Otro punto tiene que ver con la misma difusión y promoción del libro. E incluso, con las decisiones que toman las propias librerías, hay libros maravillosos enterrados en el fondo de los libreros (incluso con premios de renombre) y otros no tanto, que lucen en primer plano. Pensar en “mejores” me pareció, en ese momento, chocante (acaso tan chocante como estas famosas listas que surgen año tras año como requisito para culminarlo) y, por ello, opté por una pregunta más sencilla, además ¿a quién no le gusta rememorar el encuentro con el libro que alteró el orden de la vida, sacudió, estremeció, hundió el cuchillo en el corazón o en el estómago?
            Las respuestas fueron muchas, aún así, me parece que las preferencias entre los géneros siguen dándole la batuta a la narrativa, la novela, por ejemplo. Lo menciono por la cantidad de comentarios recibidos, 35 en total, cuando para preguntas relacionadas con ese género, suelo recibir arriba de 80. La participación de los varones se dio en mayor número; fueron siete las acotaciones escritas por mujeres. Podemos decir ¿qué los hombres leen más poesía? Ignoro la respuesta y menciono el dato como quien pone una carta más sobre la mesa, por supuesto, sin desmeritar la participación femenina. El libro impreso está por encima del libro electrónico y se mencionan tres libros en idioma inglés y algunos más de traducción al español.
            Hay autores que fueron mencionados en tres ocasiones, como es el caso de Esther M. García con el libro Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas (ganador del Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2016-2017). La primera mención la hace Odette Alonso y la refrendan las escritoras: Carmen Ávila y Raquel Huerta Nava.


Un libro que no pierde vigencia es el de Sara Uribe: Ántígona González, como tampoco el libro Sólo esta luz de Isabel Fraire. Libros que, desde su enfoque y propuesta estética, comparten universos infinitos; universos injustamente oscurecidos. En este mismo rubro, es decir, libros que no pierden vigencia o los llamados libros de cabecera, están Poesía reunida e inédita de Abigael Bohórquez, La ternura no basta de Roque Dalton; Poesía completa de Lezama Lima; Arder en el agua, ahogarse en el fuego de Charles Bukowski; El salmo fugitivo, Antología de poesía religiosa latinoamericana del siglo XX, selección de Leopoldo Cervantes Ortiz; Entre el clavel y la espada, de Rafael Alberti; Los elementos terrestres de Eunice Odio; Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.



Otro punto importante en este ejercicio es la participación de los propios autores. Esther M. García, Enrique Aguirre, Javier Alvarado, respondieron a las menciones, pero más que una simple respuesta, son poetas que están atentos al diálogo que se genera en torno a su obra, lo que conlleva al lector curioso y poeta en ciernes, una posibilidad más de acercarse a ellos con el fin de crear canales de comunicación y aprendizaje.
            Hago mención especial a la referencia que hace Ramón Ventura Esqueda del libro Noticias de la sal de Víctor Manuel Cárdenas, publicado por Puertabierta Editores. Un libro limpio, transparente y preciso como el sabor del mar. 


Aunque agregaré el enlace para el post de Facebook, dejo aquí la lista de los libros mencionados prescindiendo de los que mencioné líneas arriba; dejo también algunas portadas. Espero sea una invitación para ampliar nuestras lecturas y encuentros en la vocación poética. Mi gratitud para quienes hicieron posibles estas breves observaciones.

Oración vegetal, de Laura Solórzano
Detrás de la sed, de Néstor Ulloa
Recuerdos de rabioso licor, de Fausto Leyva
El frío de vivir, de Sergio García Zamora
Eros una vez, de Julia Santibañez
Del amor y el desamor poemas escogidos, de José Ángel Buesa
Todos mis futuros son contigo, de Marwan
Tres, de Luis Enrique Aguirre
Galería del sueño, de Aleqs Garrigóz
Nuevo tratado de uranometría, de Afhit Hernández
Derivaciones, antología poética, de Carlos Marzal
Lejos de Antonio Rivero Taravillo
Sonata de tierra adentro, de Juan Manz
Cartas arrojadas al Neva, de Javier Alvarado
Sin un freno que detenga este Cadillac, de Karloz Atl
Animal doméstico, de Andrea Alzati







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