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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Maquinaciones del destino

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No volveré a tocarte…Aquí, sobre la espalda de un combatiente que agoniza,  acepto la derrota y esta imbécil nostalgia por el reino.  Francisco Hernández
Ignoro cuáles son las razones que la llevan a una a cambiar de rumbo. ¿Será que ocurre cuando se deja de sentir, cuando nadie, absolutamente nadie nos dice después del amor: “mi vida, descansa”? A estas alturas, sería casi imposible recordar las palabras que se dicen después de ese largo jugueteo de los encuentros, a veces inesperados, a veces planeados de manera rigurosa: primero darle de comer a los gatos, ver el noticiero de las 10: 30 p.m., coincidir forzadamente en las caricias.

Sin más preámbulos tomo un nuevo rumbo. Renuncio al pasado y a su memoria. Allá, dejo a mis gatos, los libros donde Borges conjuraba en nombre de la pesadilla. Otra ciudad, otras calles, otra casa. Debo aprender de los nuevos ruidos que crecen sus pasillos, cada uno de los peldaños de la escalera; escalera hacia el cielo. Mis travesías, corrigiendo algú…

Espejismos

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(Por el corredor que atraviesa México hacia E.U, pasan 12, 2 millones de inmigrantes al año, el 6% mundial, según el informe de migraciones en el mundo de la Organización Internacional para las Migraciones-OIM)
1
Visión irrompible el desierto [1], la sangre, la arena-sangre, la roca-sangre.
Dentro de la garganta, lo que se mantiene erguido: el amor. La fe, la tierra firme, los músculos son la imperfección de las costuras.
Ellos, los nuestros, avanzan tragándose el polvo, los rezos, los susurros.
La frontera, presagio brillante de lo bueno, parece eso.

2
Salí de mi país con 200 lempiras [2]. Yo soñaba, siempre soñaba.
Me fui de cacería, a montear con mis perros.
Cacé una guatusa [3] y por ella me dieron 200 lempiras. Los 200 lempiras se acabaron.
En balsa, caminando o en camiones, crucé aduanas, carreteras, huertos.
Siempre llovía. Siempre tres o cuatro tormentas.


3
A partir del poema “Líneas del mundo” de Luis Benítez
Un pie derecho un pie izquierdo en el corazón de un pájaro muerto.
Los caminos funden y los latidos c…