No volveré a tocarte…Aquí, sobre la espalda de un combatiente que agoniza, 
acepto la derrota y esta imbécil nostalgia por el reino. 
Francisco Hernández

Ignoro cuáles son las razones que la llevan a una a cambiar de rumbo. ¿Será que ocurre cuando se deja de sentir, cuando nadie, absolutamente nadie nos dice después del amor: “mi vida, descansa”? A estas alturas, sería casi imposible recordar las palabras que se dicen después de ese largo jugueteo de los encuentros, a veces inesperados, a veces planeados de manera rigurosa: primero darle de comer a los gatos, ver el noticiero de las 10: 30 p.m., coincidir forzadamente en las caricias.

Sin más preámbulos tomo un nuevo rumbo. Renuncio al pasado y a su memoria. Allá, dejo a mis gatos, los libros donde Borges conjuraba en nombre de la pesadilla. Otra ciudad, otras calles, otra casa. Debo aprender de los nuevos ruidos que crecen sus pasillos, cada uno de los peldaños de la escalera; escalera hacia el cielo. Mis travesías, corrigiendo algún texto, leyendo las páginas de algunos de mis libros, tomando fotografías de antiguos edificios, están marcadas por la idea de alcanzar el cielo.

Salgo a la calle. De frente al aparador, nuevas imágenes suceden y el rostro se forma o se deforma en su propio reflejo. Mi rostro es un lago, un río; es San Juan de la Montaña. Vuelvo los ojos al aparador y los fulgores (el sol en mitad del cielo), me traen aquel escenario: el canto de los grillos, el mugir de las vacas, el acorde de la guitarra y la voz dulce de mi madre.

¿Quién iba a pensar que un día el amor se quebraría y tendría que tomar mis maletas, una calle, una casa desconocida? ¿Es esta una de las tantas maquinaciones del destino? O ¿el principio de una historia que se va, se escapa, como dice Antonio Tabucchi en uno de sus libros? La ciudad es un reflejo vivo sobre mi rostro. Habrá otro hombre que será mi sangre, mis huesos. Finalmente, ahora lo sé, la ruptura no fue con el amor. Hablo del incendio en la alcoba.

(Por el corredor que atraviesa México hacia E.U, pasan 12, 2 millones de inmigrantes al año, el 6% mundial, según el informe de migraciones en el mundo de la Organización Internacional para las Migraciones-OIM)

1

Visión irrompible el desierto [1],
la sangre,
la arena-sangre,
la roca-sangre.

Dentro de la garganta,
lo que se mantiene erguido: el amor.
La fe, la tierra firme,
los músculos
son la imperfección de las costuras.

Ellos, los nuestros,
avanzan
tragándose el polvo,
los rezos, los susurros.

La frontera,
presagio brillante de lo bueno,
parece eso.


2

Salí de mi país con 200 lempiras [2].
Yo soñaba,
siempre soñaba.

Me fui de cacería,
a montear con mis perros.

Cacé una guatusa [3]
y por ella me dieron 200 lempiras.
Los 200 lempiras se acabaron.

En balsa,
caminando o en camiones,
crucé aduanas,
carreteras, huertos.

Siempre llovía.
Siempre tres o cuatro tormentas.



3

A partir del poema
“Líneas del mundo” de Luis Benítez

Un pie derecho
un pie izquierdo
en el corazón
de un pájaro muerto.

Los caminos funden
y los latidos
calcinan las alas.

Mira sus cabellos hechos nudos,
inflamados los pies, los huesos.
           
Y el vuelo ¿qué es?
           herida que atraviesa el desierto.

El que ve a las líneas del mundo
servir de trampolín a los pájaros
y de escalera a las almas,
sabe por qué no vuelan
y se guarda de contarlo.

[No debes dormir, no debes comer, no debes recordar].

Los caminos
no son una línea,
ni siquiera círculo.

Jaula.



4


[Del corazón
algo quedó corrompido]

Ellos gritando, vociferando.

                                    [Tuve que taparme la boca]

Gritos. Gritos. Gritos…

            [Me tapaba la boca
            tan fuerte
            como si tratara de fundir
            mi mano en ella]

Ellos juzgaban:
cosas de mujeres cubrirse el vientre,
llorar, suplicar.

El cielo de la tarde
recibía la asimetría
de aquellas manchas.
                       
Afuera,
una vez cerrada la puerta
el silencio de la muerte.

[Cuando La bestia paró, yo salí corriendo]


5

El que viene detrás
ahuyentará el tiempo.

Así dijeron:
el que viene detrás.

Y nos dio miedo,
y rezamos
pero el dolor,
aún con los rezos,
se extendió;
era la memoria
de nuestros hijos.

Desperté sin piel
ni siquiera para las caricias.


Poema publicado en el No. 2 de Caja de resistencia. Aquí el poema se presenta con algunas correcciones. Pido al lector considerar esta versión como referencia. 

Ilustración tomada de El vuelo artístico y musical

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1. El Lempira (código ISO 4217: HNL) es la unidad monetaria de Honduras desde 1931. Se divide en 100 centavos. El organismo responsable de la emisión del Lempira es el Banco Central de Honduras. Circulan monedas de 5 y 10 centavos (aleación de cobre y cinc) y 20 y 50 centavos (aleación de acero y níquel). Circulaban monedas de 1 y 2 centavos (fabricadas con una aleación de acero y cobre).

2. El agutí centroamericano (Dasyprocta punctata), también conocido como, guaqueque alazán (Chiapas, México), sereque (Península de Yucatán), 1 cotuza, guatusa, ñeque, guatín, jochi colorado, cherenga, picure o añuje, es una especie de roedor histricomorfo (los puercoespines, las chinchillas, las cobayas, el capibaras, los agutíes, los tucu-tucus, el coipo y las jutías) de la familia Dasyproctidae que se encuentra desde el sur de México y Centroamérica hasta el norte de la Argentina, principalmente en los bosques, a menos de 2.000 m.s.n.m. La longitud de su cuerpo va de 42 a 62 cm; su peso de 2 a 3 Kg. El pelambre es castaño rojizo, más oscuro en las partes altas.