¿Puede una máquina escribir literatura?



La pregunta que abre este texto surgió en el salón de clase. Algunos de mis alumnos pensaron de manera inmediata en aquellas máquinas de escribir de teclas duras y ruidosas. Otros, sin más, dijeron que sí. Hay aplicaciones que reproducen en la pantalla del celular o la computadora el mensaje dictado. Mi alumno no se refería ni a la primera, ni a la segunda. Pensaba más bien en una máquina que de manera autónoma generara novelas, poemas, cuentos, etc.
         Cuando pienso en los temas de la inteligencia artificial, de escritura inteligente, o bien, en el uso de robots en la vida diaria, siento dos cosas. Por un lado, fascinación ante esas máquinas poderosas o los alcances ilimitados en el campo, por ejemplo, de la medicina. Hace poco leía las grandes virtudes que tiene la cirugía robótica. Es la misma fascinación que siento cuando vuelvo a aquellos hombres que usaron y manipularon por vez primera el fuego. Por el otro, miedo y horror. El avance de la tecnología al servicio de unos cuantos y, ésta misma, con fines de destrucción. Destruir sociedades, pueblos, culturas; destruir la existencia.
         Que la inteligencia artificial llegará a formar parte de nuestra vida cotidiana, no cabe duda. Suplirá al hombre en los trabajos monótonos, repetitivos, dicen, y estos mismos generarán otro tipo de trabajos. ¿El hombre tendrá más tiempo para trabajar creativamente? Posiblemente. Las películas como Yo Robot, Eva, Wall-e, dejarán de ser ficción para convertirse en una realidad.
         A partir de esta inquietud generada en un salón de clase, surgieron varias preguntas. Por ejemplo ¿qué se entiende por máquina? ¿Cómo éstas pueden cambiar el concepto de literatura? ¿Qué es la creatividad? ¿Qué es la emoción? O incluso ¿Qué es el ser humano? Preguntas que debemos responder ante estos cambios. Hay avances, claro. Se ha intentado escribir poesía usando algoritmos, por ejemplo, el algoritmo Racter, creado en la década de 1970. Si retrocedemos, debemos citar a Alan Turing quien consideraba “que si una máquina podía mantener una conversación basada en un material escrito con un humano, con un dominio tal que el humano no pudiera discernir si estaba hablando con una máquina o un humano, se podría decir entonces que la máquina tiene inteligencia”.
         Otra historia. En 2008 la editorial rusa Astral SPb, de San Petesburgo, anunció el lanzamiento de la primera novela escrita por un ordenador. Se trata de una obra basada en la novela de León Tolstói, Anna Karenina, y ambientada en una isla desierta. Al programa informático PC Writer 2008, se le incorporó el vocabulario, el lenguaje y las herramientas narrativas de trece escritores rusos y de otros países de los siglos XIX y XX, además de los datos que perfilaban a los personajes de la obra, una trama y un tiempo y un lugar en los que desarrollar la historia. ¿Qué sucedió? En tres días, “ya había parido una novela”. Tras el proceso de corrección —el mismo que se lleva a cabo cuando el texto procede de la mano humana —, la novela fue publicada.
         Benjamin es la primera inteligencia artificial que escribe guiones. “Goodwin (que en su página web se define a sí mismo como ‘no poeta, tecnólogo creativo, científico de datos, graduado por la New York University y el MIT, y antiguo escritor fantasma para la administración Obama’) es un apasionado de las posibilidades que los ordenadores abren a las nuevas formas de narración y creación”. Junto al cineasta Oscar Sharp llevó a cabo Sunspring, el primer cortometraje de ciencia ficción escrito por una máquina.
         ThePoliceman’s Beard is Half Constructed, es el primer libro escrito por una computadora: En 2015 un premio fue concebido a una obra escrita por un robot: “el científico japónes Hitoshi Matsubara creó un robot sumamente inteligente dentro de las instalaciones de la Future University Hakodate, y en vez de presentar su ‘bebé’ al mundo o en lugar de venderlo a una marca de tecnología, prefirió ponerlo a prueba en el concurso literario Hoshi Shinichi Literary Award. Lo impresionante no es que el robot fuera admitido en el concurso, sino que logró pasar varias etapas con su obra titulada The day a computer writes a novel, la cual refleja una escritura impresionantemente humana”.
         Por último, cito el algoritmo llamado RKCP diseñado por Ray Kurzweil, un director de ingeniería de Google que cree firmemente en la inteligencia artificial. ¿Cómo funciona? “Se le proporciona a RKCP un texto fuente, El RKCP analiza el texto para detectar cómo se usa el lenguaje, y luego vuelve a generar el lenguaje que emula al primer texto”.
         En cada uno de estos ejemplos, la presencia del hombre es esencial. La pregunta de mi alumno, por ello, hasta el día de hoy no puede ser contestada enteramente. En algunos años o décadas, posiblemente exista una máquina autónoma que cumpla con el trabajo del creador, pero finalmente, lo producido será otra cosa. Una máquina definitivamente no puede escribir literatura. Es esta mi respuesta y argumento a continuación algunas razones:

1) La complejidad del ser humano. Como Ortega y Gasset, considero al hombre (como especie) hecho de circunstancias. De necesidades también. Cambia, se modifica, se adapta no sólo en lo físico, si no en lo espiritual. ¿Cómo podrá una máquina atrapar esas circunstancias, como podrá una máquina procesar lo contradictorio?

2) La máquina es un reflejo de lo que somos. Repite patrones, conductas, estilos, voces, estructuras. ¿Podrá repetir estados de ánimo, la euforia, el grito, el dolor, la indignación, la felicidad, los estertores de la pasión? ¿Podrá reflejar eso en su escritura? ¿Podrá ser original?

3) ¿Podrá autodeterminarse a partir del “reflejo activo de la conciencia”, a partir de la función reguladora de la moral y los valores? En síntesis ¿cómo asumirá en su escritura la condición esencial de la vida?

Las preguntas que a continuación planteo se alejan del entorno de la escritura, sin embargo, me parecen relevantes en esa convivencia futura con las máquinas inteligentes: ¿Podrán superar las debilidades del hombre, es decir, la corrupción, el odio, la avaricia, la envidia, los vicios, su afán de manipulación y de poder? Y finalmente: ¿No será peligroso que las máquinas controlen el mundo?
         La pregunta que inició este texto sigue dando vueltas en mi cabeza. Basta navegar en internet para darse cuenta de un sinfín de posturas en torno al tema. En Facebook lancé la misma pregunta: ¿Puede una máquina escribir literatura? Las respuestas fueron diversas y agradezco el tiempo de quienes me brindaron su aportación sobre el tema. Para el curioso dejo aquí el enlace y ojalá los motive para continuar la discusión en torno al futuro de la escritura.

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Página recomendada: Oscar Schwartz (http://botpoet.tumblr.com/). Gracias a Miguel Ángel Hernández por el aporte.

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