La vigencia poética de Federico García Lorca, por Nadia Contreras


Con motivo del 128 aniversario del nacimiento de Federico García Lorca (5 de junio de 1898), el jueves 04 de junio tuve el placer de compartir la charla Federico García Lorca: poesía, símbolo y duende en la página del Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón. Fue un momento muy emotivo para acercarnos juntos a la vida y la obra de uno de los poetas más grandes de nuestra lengua y, sobre todo, para entender por qué sus versos siguen palpitando en el corazón de tanta gente.

Empezamos recorriendo su vida: su infancia en Fuentevaqueros, Granada, donde la música, las tradiciones populares, las canciones, las leyendas y los paisajes andaluces dejaron una huella imborrable en él. Hablamos también de la enorme importancia que tuvo la música en su formación y de cómo esa sensibilidad armoniosa terminaría reflejándose en el ritmo y la sonoridad de sus poemas. Luego nos trasladamos a sus años en Madrid, donde convivió con artistas e intelectuales que enriquecieron su mirada del mundo. En la Residencia de Estudiantes encontró un ambiente de intercambio creativo que fue decisivo para su desarrollo como escritor y donde coincidió con figuras tan importantes como Salvador Dalí y Luis Buñuel.

Comentamos también su pertenencia a la Generación del 27, ese grupo extraordinario que supo unir la tradición española con las vanguardias de su época. En Lorca, esa mezcla dio como resultado una poesía única: popular y culta al mismo tiempo. Uno de los momentos más ricos fue cuando nos adentramos en su universo simbólico. Hablamos de cómo ciertos elementos —la luna, el caballo, la sangre, el agua, el color verde— aparecen una y otra vez en su obra. No son adornos: expresan emociones, deseos, dolores y esos anhelos que todos, en algún momento de nuestra vida, experimentamos. 

Le dedicamos un buen espacio a Romancero gitano, uno de sus libros más queridos. Ahí Lorca toma el mundo gitano como punto de partida para crear una poesía muy simbólica. A través de sus personajes habla de libertad, amor, pasión, misterio; habla también de las dificultades que enfrentan quienes intentan vivir de acuerdo con sus deseos. Comentamos además cómo este libro marcó un momento fundamental en su carrera y lo convirtió en una de las voces más reconocidas de la poesía española de su tiempo. 

Después abordamos Poeta en Nueva York, el libro que escribió tras su estancia en Estados Unidos entre 1929 y 1930. El contacto con la vida acelerada y compleja de Nueva York transformó parte de su mirada como poeta. En esos poemas aparece la soledad, la desigualdad, la deshumanización, la frialdad del dinero y la máquina. Siente también una enorme empatía hacia los marginados, los excluidos, los que nadie mira. 

A lo largo de toda la charla quedó claro que, aunque sus libros parecen muy distintos entre sí, todos nacen de preocupaciones semejantes. En cada etapa de su obra vuelven una y otra vez los grandes temas de la condición humana. Cambian los escenarios, cambian los personajes e incluso cambian las formas de escribir, pero permanecen esas inquietudes.

Al final, nos detuvimos en uno de sus conceptos más famosos: el duende. Esa fuerza misteriosa, oscura y auténtica que, según Lorca, es lo que hace que una obra de arte nos estremezca de verdad. Conversamos sobre la diferencia entre la técnica y la emoción, entre una obra bien hecha y una obra capaz de inquietar. 

Algunos de los poemas que leí durante la trasmisión, los tomé de AQUÍ

Pueden ver la charla completa AQUÍ:


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