POEMA DE LA SEMANA Beber a oscuras los golpes del silencio (Fragmento) | Minerva Margarita Villarreal


[Nacida el 5 de abril de 1957 en Nuevo León, la poeta Minerva Margarita Villarreal abandonó este mundo el pasado 20 de noviembre a los 62 años de edad. Nos dejó numerosos versos de alta calidad literaria también de sinnúmeros temas, desde el misticismo hasta la pasión enardecida, desde el señalamiento de las atrocidades humanas hasta los sentimientos encontrados. Para recordarla de nuevo, esta sección Cultural ha tomado sólo diez poemas de su libro Vike / Un animal dentro de mí (Editorial An Alfa Beta, 2017) de una veintena que publicara desde 1982, a sus 25 años]. 


BEBER A OSCURAS LOS GOLPES DEL SILENCIO

Vike murió hace poco
se dice que estaba enferma y nunca se trató
Le ardían las entrañas
apenas tragaba líquido
Desvariaba confundía a la gente
    Con los ojos vidriosos y espantados se largaba
    a agredir
Fue cuando vinieron a robarla
La golpearon con saña
y las calles de El Vergel se vaciaron
de esos pasos que no conocían el miedo
Su canícula llameaba
Y su sombra
Deja que su sombra se eleve
Deja que fluya en la madrugada
Que al alba anide
¿En qué nube se duerme?
¿Cuándo regresa?
Pásame tu cuchara y tu coca
la campana que sigue soñando
con tu voz

POR EL CAMINO DE EL MEZQUITAL
junto a veredas
que hacen las cabras
vamos hacia un mundo mejor
Si ha llovido aparece
un ciempiés
Limpia se ofrece la tierra:
bichos negros y brillantes
pueblan su cuerpo

PASEA ENTRE SUS RAMAS
pero el vacío no es un engaño del desierto
    ni un hoyo del pensamiento por donde se desliza
    el ansia
con las manos atadas
puesto que pálida vuelves
herida de morir
El vacío está dentro de ti
es el animal que te come desde niña
Pero mira
observa al halcón:
es un centinela del abismo
un rey montado en su trono
en la almena de la torre más alta
El árbol se desdibuja
a medida que nos alejamos rumbo a la sierra

EL CANTO SUBÍA DE TONO
y se repetía
escondido en el breñal
tras la zanja que se abre para cruzar
la platinada alfombra de piedra
de un río
al que dejaron sin agua
Un camino largo y serpenteante
por momentos deja ver el cráneo de la tierra
largo y pedregoso
sube hacia Picachos
y deja ver el cráneo de la tierra
El canto entre las ramas que rozan y entreveran
las espinas de los chamizos
El sol tardío sobre nuestras cabezas
    y su voz más roja que una manzana más intensa
    que tus ojos
arde sobre el cráneo de la tierra

DE TARDE EN TARDE
hacen su paseo
y en alguna escala del camino
se detienen a observarnos
Muy quietas salen sus medias lunas de los arbustos
y no temen sus lenguas las espinas de breña
donde pacen
Mejor es no acercarse
ver sus ojos
sus ojos
    los rostros de estas vacas que rumian mientras
    nos observan
e insisten en mirarnos
Asombro de una acción contemplativa
que las lleva a correr
si intentamos tocarlas

ENTONCES LO ACARICIABA
Rozaba sus vellos
su pelo
su cuello
Circulaba mis yemas
en sus hombros
la espalda
la espalda
y un soplo de viento
Dormía dando la espalda
y yo lo acariciaba mientras dormía

EL MONTE SE OSCURECE
pero las hojas que bordean el río trazan un camino de plata

VI QUE IBA MAL
porque no podía tenerlo siempre
Su piel dorada
su cabello empezando a clarear
y su frente
su frente por donde pasaban los sueños
    que me compartía
Yo me subía a la pendiente de sus sueños
y desde ahí
tomados de la mano
bajábamos hasta perdernos entre la hierba
pero luego desapareció
y el pensamiento no me deja en paz
anda de aquí para allá
como un ave revolando que no encuentra
        dónde posarse
    como un ave angustiada a la que le destruyeron
      su nido
Perdía el tiempo
yendo y viniendo por la misma vereda
que solíamos recorrer
Salía muy de mañana
y volvía
al pardear
El resto era beber a oscuras
los golpes del silencio

LOS GOLPES DE LA AUSENCIA
no vienen de la ausencia de golpes:
Te dejaron sin vida:
Lo demás fue escuchar la lluvia
las hojas de los árboles goteando
el agua limpia

UNA LUZ
me despertó de golpe
una luz en medio de la cama
pero nadie me oía
Yo gritaba pero nadie me oía
como si fuera un sueño
entre las fieras
nadie me oía
Me hicieron morder polvo
Me dejaron sangrando
Hecha escombro:
Nada.

Fotografía de la autora: Sin embargo

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