Un nuevo capítulo. AMLO, presidente



Comienza un nuevo capítulo en la historia de nuestro país; no puedo decir que estoy feliz, sino llena de incertidumbre. Por naturaleza tenemos miedo al cambio; cosa de humanos, dicen. Pero el miedo va más allá de quien toma la banda presidencial; son las contradicciones en los discursos, las personas que encabezarán los nuevos cargos, los expriístas, los expanistas... la crema y nata de las políticas amañadas, corruptas, cómplices. Veo las marchas, toda esa pasión, esa euforia, la esperanza desbordando las calles, la sangre circulando fuerte en las venas, y me horrorizo. Tan fácil será quebrarnos una vez más por el medio, tan fácil como esa rama que truena con mínima fuerza. ¿Por qué no podemos mirar el horizonte limpio, transparente? ¿Pensar en aquello que jamás nos desilusione, nos traicione? Hablo de una nueva clase política, ¡no! ¡basta de clases! ciudadanos políticos, porque a estas alturas nos queda claro que quien encabeza puede tener las mejores intenciones, pero no quienes conforman la estructura de su gobierno, es decir, los segundos, los terceros, los... últimos. Y una vez más la caída, el dolor, el desamparo. Escucha el sonido de la rama al quebrarse, las justificaciones de nuestra historia repetida una y otra vez, los olvidos, los carpetazos sobre las víctimas, las injusticias, los desvíos, el rico sobre el pobre... Escucha... y ojalá sean nuestros pasos alejándose del precipicio. 

Foto: New York Times

Texto publicado originalmente en Mujeres Construyendo

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